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El estadounidense lidia contra unos problemas físicos que merman su autoconfianza

Morikawa juega contra su espalda: «Es una sensación muy extraña no confiar en tu cuerpo»

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Collin Morikawa © PGA Championship
Collin Morikawa © PGA Championship

Collin Morikawa llegó a Aronimink con una confesión inesperada y tremendamente humana. Uno de los jugadores más puros y precisos del golf mundial reconoció que afronta el PGA Championship todavía condicionado por unos problemas de espalda que le están obligando a jugar casi contra sí mismo. «Ojalá estuviera al cien por cien. El cuerpo no se siente mal, pero es incómodo. Y hay un factor de confianza con el que estoy lidiando. Nunca había tenido que pasar por algo así», admitió.

El estadounidense explicó que lo más difícil no es tanto el dolor como la sensación de no confiar plenamente en el propio cuerpo. «Es una sensación muy extraña no confiar en tu cuerpo y aun así saber que todo va a ir bien. No le deseo a nadie tener que lidiar con eso», señaló.

Sin embargo, lejos de dramatizar, Morikawa dejó entrever una madurez diferente, quizá más serena y más cercana a la aceptación. Una filosofía que descubrió durante el Masters, donde jugó limitado físicamente pero aun así consiguió competir. «En Augusta acepté completamente que iba a pegar malos golpes. Y eso es muy difícil de hacer, incluso en la vida», explicó.

Ahí está probablemente la gran historia de su semana: la lucha entre el perfeccionista obsesionado con el control y el jugador que está aprendiendo a convivir con la incertidumbre: «Es un pequeño cambio mental. No puedes forzarte a pensar que todo irá bien. Es una reacción, una manera de aceptar lo que venga».

Morikawa incluso recordó dos de las grandes victorias de su carrera, el PGA Championship de 2020 en Harding Park y The Open en Royal St George’s, para desmontar la idea de que el campeón perfecto no falla nunca. «En las rondas finales de ambos torneos pegué golpes terribles. En Harding Park mandé un wedge al bunker desde el centro de la calle en el primer hoyo del domingo… y fui capaz de aceptarlo», explicó.

Esa capacidad de aceptación es precisamente la que ahora intenta recuperar mientras pelea con su espalda. «Hay muchas maneras distintas de jugar al golf. Obviamente quieres estar sano y salir ahí simplemente viendo objetivo y golpeando objetivo, pero eso no significa que estés fuera del torneo», detalló Collin.

En ese camino está siendo clave todo su entorno. Desde sus fisioterapeutas hasta Rick Sessinghaus, su psicólogo deportivo, pasando por su caddie, Mark Urbanek, al que dedicó una de las anécdotas más llamativas de la rueda de prensa: «En Augusta hacía cosas que no tenían sentido, como darme la botella de agua para evitar que me agachara una vez más. Parece ridículo, pero si eso evitaba una molestia, él lo hacía».

Morikawa habló también con naturalidad sobre lo lejos que siente ya aquel PGA Championship ganado en 2020 en plena pandemia. «Parece que fue hace muchísimo tiempo. No olvidas que puedes volver a hacerlo, pero eso sólo te motiva más para intentar ganar otro», reconoció.

El estadounidense sabe perfectamente cómo funciona el golf moderno. Ve a Scottie Scheffler, Rory McIlroy o Xander Schauffele encadenando victorias y entiende que cuando todo fluye parece sencillo: «En 2020 y 2021 el golf era fácil para mí. Pero luego llega la vida y tienes que aprender a resolver otras cosas».

Ahora, en Aronimink, el desafío es distinto. Ya no se trata sólo de pegar grandes hierros o meter putts imposibles. Se trata de convivir con el dolor, aceptar el caos y seguir creyendo que aún así puede ganar un major. Y quizá ahí, precisamente ahí, esté el verdadero crecimiento de Collin Morikawa.