
Alejandro Cañizares atravesaba el año pasado por estas fechas el mejor momento de su carrera. Había jugado dos desempates en Pula y Francia y peleaba por la victoria en el British Open. Viendo sus resultados esta temporada podría dar la sensación de que aquel Alejandro anda bastante lejos. Sin embargo, la realidad es bien diferente…
Aunque todavía tendrá que remar lo suyo para mantener la tarjeta, el menor de la saga Cañizares está recuperando su mejor tono, se encuentra muy cerca de aquel que marchaba embalado a meterse entre los 100 primeros del mundo. Su juego carbura cada vez mejor, su swing vuelve a tener 'feeling'… Eso sí, todavía le falta algo para cuadrar el círculo.
Por eso no se puede decir aún decir que esté cerca. Es un pequeño click, algo que pasa durante las vueltas y que saca de sitio a Alejandro. “Ayer fue el triple bogey en el 14 y hoy, por ejemplo, he cometido un error de novato. Me he descentrado antes de pegar en el 18 y en lugar de quitarme de la bola, he pegado fuera de sitio. Me he liado y perfectamente podría haber sido un doble bogey. He sacado un buen bogey en el último hoyo”, explicaba tras su vuelta.
Ese último bogey le ha hecho terminar hoy con una tarjeta de 71 golpes, para un total de +4. Tocan horas de sufrimiento. Cañizares no sabrá hasta que acabe el día si pasa el corte y juega el fin de semana o se marcha para casa. El andaluz se abona a la agonía en los últimos tiempos. Ya le pasó en Wentworth y acabó quedándose fuera porque las condiciones mejoraron mucho por la tarde. Hoy parece lo contrario, pero va a estar muy justo. Ahora mismo es +3 y la esperanza para el español, y para Lee Westwood entre otros, es que suba a +4. Ni tan lejos, porque está a un solo golpe, ni tan cerca, ya que se tienen que caer varios jugadores y no es sencilla la empresa.


