Inicio Majors The Open Championship Clarke quiere dejar de ser el primo soltero

Clarke quiere dejar de ser el primo soltero

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Rory McIlroy entró en la Fundación de Darren Clarke cuando tenía 12 años. Tenía muy claro que quería ser golfista y se pegó al mejor que había en su Irlanda del Norte. Han sido mentor y pupilo…

Aunque, este es uno de esos casos en los que el alumno ha mejorado la versión del maestro. Clarke lo lleva bien. “¿Celoso? En absoluto, más orgulloso que celoso”, responde a un periodista torciendo el gesto. Eso no significa que se conforme. Para nada. También quiere su cuota de gloria. Por qué no en este British Open. Aún no ha terminado la segunda jornada, pero de momento es el líder junto al nortamericano Lucas Glover con -4.

La relación entre McIlroy y Clarke es muy especial. Minutos antes de empezar la última ronda del pasado US Open, el teléfono de Rory recibió un mensaje. Decía lo siguiente: “Demuéstrales lo bueno que eres”. El remitente era Darren. Son algo más que amigos. Clarke decidió borrarse a última hora del BMW International Open de Munich para poder estar en la fiesta de celebración de McIlroy. Era su primer Major y no se lo podía perder.

En aquella fiesta, plagada por supuesto de norirlandeses, Clarke se hartó de escuchar el mismo comentario. “Primero fue McDowell en Pebble Beach, después McIlroy en Congressional… el siguiente debes ser tú, Darren…”. Más o menos lo que le pasa al primo soltero cuando va a una boda. “Y tú para cuándo…”.

Clarke lo cuenta en primera persona. “Sí es cierto que mucha gente me dijo que era mi turno, pero bueno la gente habla mucho, bla, bla, bla… Estoy encantado por sus victorias, pero eso no me hace a mi diferente en nada. Es difícil explicar lo grande que es lo que han conseguido para un país pequeño como el nuestro, pero realmente eso no me afecta a mi más allá de sentirme orgulloso por ellos”, explica.

Clarke se ha convertido en uno de los grandes favoritos para la victoria, mucho más sabiendo que el parte meteorológico anuncia para mañana un día de perros. Ahí Darren se mueve como pez en el agua. ¿Será capaz Irlanda del Norte de volver a hacerlo? Clarke, al menos, confía que el teléfono que el domingo reciba un mensaje sea el suyo.