Inicio Majors The Open Championship Del mal humor de Clarke al broche con fútbol femenino

Del mal humor de Clarke al broche con fútbol femenino

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– Darren Clarke se presentó el martes en Sandwich de mal humor. Su última vuelta en el Open de Escocia, gris, tenía la culpa. Pero mantuvo una charla con Bob Rotella, gurú mental del golf mundial, y comenzó a ver las cosas de otro modo…

Así que un trocito de su victoria hay que ponerlo en el haber de este psicólogo deportivo que ha trabajado, entre otros, con Padraig Harrintgon…

Y aquí viene la segunda cuestión. Con el irlandés también se vio esta semana y no pasó el corte. Tambien mantuvo más de una charla con Henrik Stenson, que hoy finalizaba con un 80 en la cola de la clasificación. Lo dicho: Rotella es un gran motivador, un buen conocedor de los resortes psicológicos de aquellos jugadores con los que trabaja. Pero no es mago.

– Sigamos repartiendo generosamente algunos pequeños cachitos de la victoria de Darren. Uno para su caddie, John Mulrooney, con quien Olazábal ganó un Masters, entre otras cosas. El irlandés cogió la bolsa de Clarke en Mallorca. Y ganaron.

Clarke dijo ayer que siente que todo su juego mejors cuando patea bien. Algo parecido le pasó en Pula, precisamente, donde Olazábal estuvo con él en el putting green ayudándole.

– Alejandro Cañizares. Su actuación no pasará a la historia, porque a la historia no pasan usualmente quienes se quedaron fuera del corte. Pero es muy posible que en breve podamos comparar significativamente al Cañizares de antes del British y al de después. Vamos a dejar pasar un poco de tiempo, pero apostamos por una recuperación rotunda de resultados en lo que queda de temporada, que es mucho.

– Álvaro Quirós. Demasiados problemas. Demasiados contratiempos. Aunque él se eche toda la culpa (“todavía no sé jugar en campos links”) se merece el beneficio de la excusa de sus dos muñecas lesionadas. Se plantó en Sandwich sin haber podido jugado con normalidad al golf en las cuatro o cinco semanas anteriores.

– Pablo Larrazábal. Ha tocado top-ten durante la semana. Se ha visto con los mejores. Y pronunció la frase mágica antes de marcharse: “veo que algún día voy a poder competir por ganar un ‘major’, que es lo que en el fondo todos buscamos”. No todos pueden decir lo mismo.

– Miguel Ángel Jiménez. Nos quedamos sobre todo con un sábado extrañísimo del malagueño, en el que jugó el Royal St George’s como si se tratara de Guadalhorce. Flis-flas y pateando para birdie en todos lados con una paz infinita. Pero no convirtió ni una. Se le veía, no obstante, realmente orgulloso de haber domado con semejante temple al dragón de San Jorge.

– Sergio García. Cuando más débil parece, se revuelve y pega con la contundencia de Rocky Marciano. Cuando crees que está medio muerto, revive. Cuando crees que es su momento, él lo deja para más adelante… Es un genio de nuestro deporte. Un auténtico genio con las particularidades y hasta excentricidades que tienen los genios. Por cada ‘gutista’ que hay pudiera o debiera haber diez ‘sergistas’. Ha llegado el momento de verlo y proclamarlo así.

– Un sexto miembro de la Armada, en realidad el Gran Capitan. Seve ha sido protagonista latente toda la semana en Royal St George’s. Por desgracia ha tenido que ser así. Y por fortuna, el Royal & Ancient decidió estampar en esta 140ª edición de su Open el sello del genio cántabro…

No sólo se trata de un emocionado recuerdo, sino que la Fundación de Severiano contra el cáncer también va a recibir un apoyo contante y sonante (el ingreso íntegro de la venta diaria de programas del torneo). Obras son amores.

– Clarke también se acordó de Severiano en su discurso de ‘investidura’. Ya lo hizo cuando ganó en Pula, Mallorca, una semana después de su fallecimiento.

– Magnífico el remate multicultural y multideportivo del domingo por la noche en la sala de prensa del Royal St George’s. En las pantallas gigantes aparecía la final del Mundial de fútbol femenino entre Estados Unidos y Japón. Los periodistas orientales fueron los primeros en hacerse notar. Los americanos miraban más de soslayo… Se daban cuenta de todo, pero disimulaban. En la tanda de penaltis que decidió al campeón todos se quitaron las caretas. Al final, aplauso de la prensa americana a los nipones y celebración de éstos muy oriental. Algunas risas, algún sonido más o menos gutural… Podemos confirmar que no cantaron "yo soy japonés, japonés, japonés…".