Inicio Majors The Open Championship ¿El patito feo de la rotación?

¿El patito feo de la rotación?

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– Pues no, no ha habido suerte. Hoy miércoles vuelve a soplar el viento del norte. Y está más cubierto el cielo. Nubes de agua que veremos si pasan de largo. También hace más frío. El ‘pack’ completo…

Víctor García recordaba ayer la anécdota de aquel jugador japonés que se estrenaba en un British y decía: “todo está muy bien, el campo, la organización, la gente, el ambiente… Pero ¿por qué se juega en invierno?”.

– Son muchos los jugadores que reconocen no sentirse a gusto en el Royal St. George’s. O que sencillamente te dicen que es el campo que menos les gusta de la rotación del Open Championship (VER VIDEO DE MIGUEL ÁNGEL JIMÉNEZ).

Ben Curtis, último ganador aquí, lo sitúa en quinta o sexta posición. Pues menos mal que ganó. Cuando varios periodistas se lo comentan a Lee Westwood, el inglés no se corta. “Ver así las cosas es un poco frustrante. Yo habría dicho que tengo la obligación de amarlo. Para mí, este semana, Royal St. George’s es el Número Uno. No tiene sentido llegar a un campo de golf y decir que no te gusta el sitio… Tienes que amarlo y hacerte con él”.

– A ver, ahondemos en la cuestión. Hay que entender a quienes no ‘aman’ al Royal St. George’s. Demasiados tiros ciegos. Y esos grenes. Ay, los greenes. En algunos de ellos, y no es exageración, te pones encima y no terminas de encontrar siquiera cinco metros cuadrados más o menos planos. La ondulación de las calles, además, es si cabe aún más pronunciada que en la mayoría de links.

Dicho esto, puntualicemos que para el aficionado puede resultar un bellísimo escenario. Sólo el hecho de ver a estos monstruos lidiando semejantes dificultades, harán de este Open Championship uno de los espectáculos más impresionantes que puedan contemplarse. Sobre todo si nos ponemos en la tesitura de un torneo ventoso.

– Y vayamos aún más allá. En realidad, tal y como nos explica Nacho Gervás, compañero de Canal + Golf y un enamorado de la historia y los orígenes del golf (o lo que es lo mismo: de los links), en realidad, decíamos, lo que ocurre es que Royal St George's es el links más links de todos los links. Porque precisamente esa ondulación 'exagerada' de las calles y esos tiros ciegos responden al retrato de cómo eran en su origen aquellos legendarios campos, aquellos bastos links cuyo terreno no podía apenas allanarse. Tú te adaptabas siempre al terreno; él jamás se adaptaba a ti.

– Por último: como actitud y modo de afrontar un reto, las declaraciones de Westwood nos parecen geniales. Uno, al final, ve las cosas como quiere verlas. O dicho de otro modo: la voluntad (más incluso que la fe…) mueve montañas y uno puede elegir ser positivo o negativo.

– Pepín Rivero camina por Royal St, George’s y va recordando detalles muy concretos aquí y allá. El español, hoy entrenador de Álvaro Quirós, no olvidará jamás su tercer puesto en el Open Championship en este campo en la edición de 1985.  El último día, jugando junto a Manuel Piñero,  firmó un 68 y adelantó cerca de treinta posiciones. Pero es que se acuerda de golpes concretos. “Desde aquí pegué yo una madera 3 y la dejé en el green…”. O bien: “mira, Manolo (Piñero) se fue a esa olla de ahí…”. En el primer par 3 del campo, hoyo 3, recuerda: “este tee desde donde se pega hoy no existía, y ya era un pedazo de par 3, muy largo…”.

– Vamos a seguir con algunas 'lecciones' de historia porque además el Royal St. George's cobra un protagonismo especial relacionado con el golf español. Ayer les habíamos dejado en que Ángel de la Torre fue el primer español en participar en un Open Championship en 1920. Pues bien, este pionero aún jugó tres ediciones más consecutivas, hasta 1923. Precisamente, en 1922 fue el primero de los nuestros que jugó en Royal St. George's, en una edición que acabaría ganando Walter Hagen.

– Una vez que Ángel de la Torre marchó en 1924 a conquistar el sueño americano, allí se estableció e hizo fortuna como profesor, los siguientes miembros de aquella prehistórica Armada en jugar el British fueron Joaquín Bernardino y Ernesto de Céspedes en 1928. Ninguno pasó el corte, medida establecida por primera vez en 1926, aunque Bernardino se quedó a un golpe. ¿Saben dónde se jugó aquella edición del 28? Fue precisamente en Royal St. George's…