Inicio Majors The Open Championship “Es una mala semana para empezar una dieta”

“Es una mala semana para empezar una dieta”

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Darren Clarke posaba para los fotógrafos con la Jarra de Clarete en una mano y un vaso de cerveza negra en la otra. No veía el momento de terminar con los múltiples compromisos propios de un ganador del British Open para coger el 'Easy jet' rumbo a Portrush, donde le esperaban sus hijos y un pub lleno de amigos dispuestos a celebrar su triunfo por todo lo alto

. Entre ellos, por supuesto, Graeme McDowell y Rory McIlroy…Clarke estaba visiblemente emocionado, aunque aguantó con la entereza de un tipo de 42 años que las ha visto de todos los colores. “Me siento increíble, es el sueño de cualquier crío”, aseguró durante la rueda de prensa como campeón.

Lo primero que tenía previsto hacer el lunes antes de empezar el British Open era acudir a un centro especializado para ponerse a dieta. Chubby Chandler, su agente, se había empeñado y al fin había conseguido convencerle de que necesitaba perder algunos kilos. La idea sigue encima de la mesa, pero ahora mismo puede esperar. “Creo que será una mala semana para empezar una dieta”, aseguró pensando en los festejos que le esperan en su pueblo irlandés.

Clarke perdió a su mujer víctima de un cáncer hace cinco años, sólo unos meses antes de jugar la Ryder Cup en el K-Club de Dublín. Fueron momentos muy duros para el gigante norirlandés. Ayer su mujer también estuvo muy presente. “Obviamente sé que hay alguien que me está mirando desde el cielo y que está muy orgullosa de mi. Ella probablemente me diría, te dije que lo conseguirías. Sólo quiero hacer las cosas lo mejor posible para que mis hijos vean que yo lo hago y tomen ejemplo”, explicó.

Clarke es el tercer norirlandés que ganan un Grande en poco más de un año. ¿El secreto? No hay muchos… “Tenemos grandes campos, muchas posibilidades para jugar, pero que un país tan pequeño reúna en tan poco espacio de tiempo tres ganadores de Majors es simplemente increíble”, apunta. Sus hijos, por ejemplo, estuvieron jugando al golf ayer por la mañana en Portrush antes de sentarse a ver por televisión a su padre. Igual van por ahí los tiros…

Darren ha abierto la lata de los Majors. Quien piense que va a detenerse ahora está bastante equivocado. “Mi objetivo será ganar al menos dos British más. No quiero pararme aquí, quiero conseguir más cosas. Sé que puedo competir contra los mejores”, señaló un jugador que no hay que olvidar se movió con soltura entre los diez primeros del mundo al inicio de la pasada década.

Sus dos grandes rivales ayer fueron Dustin Johnson y Phil Mickelson. El primero se marchó con el gesto torcido de Royal St. George's. Es la tercera vez que sale en el partido estelar en un Major y no gana. Ayer, no obstante, fue distinto. “Creo que aguanté muy bien teniendo en cuenta las condiciones que había. En el 14 arriesgué y salió mal. Quizá no volvería a pegar un hierro 2 de segundo, sino la madera 3”, señaló.

Mickelson, por su parte, fue fiel al discurso que ha mantenido durante la semana. Había decidido disfrutar y pasárselo bien en los links y lo ha conseguido. No sólo eso, sino que con esta estrategia ha estado muy cerca de ganar. “Ha sido una de las vueltas de competición más divertidas que he jugado nunca. He pegado algunos de los mejores tiros de mi vida contra el viento, he metido grandes putts y sólo cuando he visto que Darren no fallaba he ido a por los birdies y han llegado los bogeys”, reusmió. Lefty es un gran amigo de Clarke. Han compartido muchas vivencias en los últimos tiempos con motivo de la enfermedad de sus mujeres. “No podría estar más contento por él, hemos hablado algunas veces durante mucho tiempo desde que supimos la enfermedad de Amy hace un par de años. No podría haber una persona mejor para hablar con ella. Estoy seguro que somos muchos los profesionales que hoy nos hemos alegrado mucho con su victoria”, apuntó.