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La primera bofetada seria de San Jorge

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Rachas de viento de hasta casi 50 kilómetros por hora no se lidian así como así en un links. Ni en un links, ni en ningún lado…

Y eso es lo que se han encontrado hoy los jugadores en Royal St George’s. Un viento denso y potente del noreste, que no es el habitual en este campo, y que ha provocado situaciones de lo más curiosas. San Jorge se ha puesto serio.

A saber. El hoyo 7 es el primer par 5 del recorrido y hoy se estaba jugando contra el viento y desde el tee más retrasado. Es un par 5 en el que normalmente estos jugadores pueden atacar el green con el segundo golpe con relativa facilidad. Es más, el lunes Álvaro Quirós pegó drive y hierro 6 para llegar hasta el green. Otros profesionales quizá peguen driver y hierro 4 ó 3. Pues bien, el de Guadiaro necesitaba hoy pegar driver de primero, madera 3 de segundo y todavía se quedaba a unos 80 metros del green para jugar el tercero…

Algo parecido le ha sucedido en ese hoyo a Sergio García. Pero al menos ellos dos conseguán llegar a la calle desde el tee… Thomas Aiken, por ejemplo, que no es precisamente un mal pegador, no llegaba a la calle. Tampoco Edoardo Molinari ni John Daly… Ya no se trataba de pegar fuerte, sino que además había que acertar justo con el hueco correcto y, a ser posible, pegarle algo más baja de lo normal. Demasiadas cosas.

No obstante, si el viento llegara a soplar así durante el torneo, el tee se adelantaría con toda seguridad. Miguel Ángel Jiménez ha estado hoy casi una hora pegando bolas en la cancha de prácticas contra el viento, situado en una esquinita y buscando el ángulo complicado. Un trabajo limpio y de muchos quilates en un British.

Las previsiones están, desde luego, para el que quiera consultarlas. Pero sobre todo en el caso del viento resulta mucho mejor no fiarse demasiado. “Dicen que el martes es el peor día de la semana en cuanto al tiempo, pero no sé hasta qué punto podemos estar seguros…”, nos comentaba Alejandro Cañizares al finalizar su jornada de trabajo. Por cierto, Cañi tampoco conseguía alcanzar el fairway en el 7… Se quedaba, eso sí, a un palmo.

En el hoyo 5, más de lo mismo. Se trata de un hoyo espectacular, porque se pega desde un tee en alto a un ligero dog leg izquierda, y los pegadores pueden intentar dejarla cerca del green de salida en este par 4. Quirós, sin ir más lejos, ponía la bola al borde de green el lunes. Pero hoy martes necesitaba driver y hierro 3 para llegar… Otro campo, otras sensaciones.

 “Te levantas y piensas, qué bien, voy a jugar prontito y no hay mucho viento. Pero cuando estás en el tee del 1 ya hay un viento importante… Esto es lo bueno de este torneo, que nunca sabes lo que va a pasar”, sentenciaba Sergio, que había comenzado su vueltas de prácticas a las 7,05 de la mañana (VER EL VIDEO DE SERGIO GARCIA).

Otros dos buenos ejemplos de los estragos que puede causar el fuerte viento en este recorrido fueron Luke Donald y Phil Mickelson. Donald reconoció que tuvo que sacar el driver para tirar a green en el hoyo 11 (par 3 de 220 metros). Mickelson fue aún más allá. Pegó el driver y no llegó a green. Por contra, en el 17 pegó una salida de 350 metros. Así se las gastan por estos lares.