
Pablo Larrazábal (-2) dice: “cuidado con el Pisha. He jugado con él estos días y su juego corto y su putter están como nunca. Todos sabemos cómo funcionan de bien su driver y sus hierros, pero le he visto un juego corto que hace tiempo no se lo veía. Cuidado con él”…
El registro y las maneras de Jiménez en la primera vuelta están ahí para confirmar palabra por palabra la sentencia de Larrazábal. La cuestión es si, además, no habrá que tener especial cuidado con el propio Larrazábal. Porque ya es casualidad que, primero el malagueño, y luego el barcelonés, hayan sido los únicos jugadores con la ronda finalizada que han entregado una tarjeta limpia de bogeys.
Si el juego corto de Miguel lo hemos calificado casi de inhumano, algo parecido puede decirse del de Pablo. En siete ocasiones ha tenido que recuperar, dos desde la arena, y ha salido siempre airoso. El torneo es largo y las trampas abundantes, pero rondas de este perfil nos avisan semana a semana del gran jugador en que se está convirtiendo Larrazábal.
Mañana saldrá a defender ese puesto de top-ten a partir de las 7,14 de la mañana (hora local). Hoy ha jugado en un buen turno, puesto que el viento ha aflojado de lo lindo por sus últimos nueve hoyos, y mañana, en teoría, le favorecen de nuevo las previsiones. Aunque, como él dice, “a esas horas no hay ni tiempo… Yo no soy muy de mañanas”. En realidad da igual si es muy de mañanas, de mediodías o de tardes. Y da igual precisamente gracias a esa capacidad de concentración que tanto ha trabajado en los últimos tiempos y que ha sido, sin ninguna duda, la clave de su salto de calidad.


