Inicio Majors The Open Championship ¡Sálvese quien pueda!

¡Sálvese quien pueda!

Compartir

Día de supervivencia en el British Open. La jornada del movimiento será una durísima prueba física y mental para los 71 jugadores que ayer pasaron el corte en Royal St. George's. Se cumplieron las previsiones…

El día en Sandwich, al sureste de Londres, es de perros. El cielo está entre blanco y gris, completamente cubierto, cerrado, encapotado. Cae una finísima y persistente lluvia que se va colando por cualquier resquicio que deja la ropa. Al principio no parece nada. A la media hora estás calado hasta los huesos. Además, en ocasiones aprieta y jarrea con fuerza. Y sopla el viento. Vaya si sopla. El mismo de ayer viernes, del suroeste, con fuerza, a rachas, incomodísimo. Las ráfagas más potentes puede alcanzar incluso los 50 kilómetros por hora.

Es un día terriblemente duro. Hay que tener en cuenta muchos factores. La paciencia debe ser infinita, pero también y hasta cierto punto es lógico entender que a más de uno se le salga la cadena. Llevamos cuatro horas de juego en el momento de escribir esta crónica y sólo un jugador marcha bajo par en el día. ¿Saben quién es? Tom Watson. El veterano norteamericano está imparitendo una auténtica lección en Royal St. George's, salvando pares con maestría y aprovechando la opción de birdie que ha tenido en el hoyo 7 (par 5). Es imposible saber cómo acabará, pero sus primeros nueve hoyos son de auténtico sombrerazo. Ayer se frotaba las manos. Lógico. Algunas perlas que nos ha dejado ya: un birdie extraordinario en el 7, un putt de par de cuatro metros en el 8 y una sacada de búnker antológica en el 10 para hacer la recuperación.

Sergio García ya está en el campo. Empezaba con bogey en el 1. Fallaba la calle, una tónica para todos en el día de hoy, y hacía tres putts desde fuera de green. McIlroy, por ejemplo, también ha empezado con bogey. García juega con Spencer Levin, mientras que a Jiménez le ha tocado con Thomas Bjorn y a Larrazábal con Schwartzel. Su vuelta arranca a las 14,45 y a las 14,35, respectivamente.

La única vuelta que ha terminado es la de Matthew Millar. Su resultado lo dice todo: 80 golpes. El castigo es brutal, incluso para los que deben estar acostumbrados a estas situaciones, caso del escocés Paul Lawrie (marcha +9 en el suspiro final de su ronda), Paul Casey (+7 en 15 hoyos) o Justin Rose, que arrancaba con cuatro bogeys.

Hoy en Royal St. George's los pares son birdies y los bogeys son pares. El mazazo puede llegar en cualquier momento, y especialmente en los últimos hoyos, cuando el cansancio más aprieta y, aunque sea de forma inconsciente se baja la guardia. Los ejemplos están a la orden del día. El estadounidense Gary Woodland, por ejemplo, alcanzaba el tee del 12 con dos bajo par, una proeza. A partir de ahí, ha encadenado bogey, bogey y triple bogey. Vuelta arruinada.

En cuanto a la preparación del campo, se han adelantado los tees del hoyo 4 y del 8 y se han cortado dos veces los greenes, para que la lluvia no los ralentice en exceso. Jueves y viernes, por ejemplo, se cortaron sólo una vez. Los hoyos más duros son el 4, el 8 y el 14, un par 5 que hoy no va a dar ningún regalo.