
El deporte de élite, como la vida misma, convive a diario con las manías más insospechadas…
Las del fútbol son las más populares. Pedja Mijatovic, por ejemplo, necesitaba salir a jugar con las medias puestas del revés. Quién no se acuerda de la famosa rodillera de Chendo o de las toallas de Cañizares, las mangas cortadas de Casillas, o las medias caídas de Gordillo (era metafísicamente incapaz de jugar de otro modo). El capítulo de Rafael Nadal da para una tesis doctoral: esas botellas alineadas en diagonal con la etiqueta perfectamente cuadrada, la necesidad de dar paso siempre al rival en la red cuando se retiran al banco tras los juegos impares…
Sergio García (PAR, después de entregar el segundo 70 de la semana) también tiene su manía. Una vez que está cuadrado en el ‘stance’ para pegarle duro a la bola con el driver, quiere que la visión que tiene desde esa posición de la cabeza del palo sea inmaculada. Es decir, que la cabeza de su driver no presente desde esa perspectiva ningún rasguño, arañazo o mancha. Forma parte de su ritual, de su rutina, se siente así más a gusto…
Fue precisamente por esta razón por la que cambió la cabeza de su driver esta semana. La anterior, que había funcionado a las mil maravillas en el Us Open y en Munich, por ejemplo, tenía una ligera abolladura. Nada importante, pero suficiente. Por eso la cambió.
Sin embargo, hoy viernes ha vuelto a montarla, ya que no había pegado bien al driver en la primera vuelta. Y le ha funcionado la estrategia, aunque haya sido a costa de su manía. “No hay ni punto de comparación. Me ha ido mucho mejor. Son sólo pequeñas manías…”, comentaba sonriendo después de su vuelta.
El resultado ha sido el mismo que ayer. Una vuelta de par. Incluso se ha dado un desenlace parecido, con dos bogeys en los últimos hoyos. Pero Sergio hacía hoy una lectura ciertamente más optimista. “Es cierto que he tardado en hacer el primer birdie, pero tampoco sufría mucho para sacar pares, y yo sabía que tal y como estaba el día los pares no eran malos, ni mucho menos. Le he pegado mejor que ayer. El viento complicaba las cosas más de lo que parece. Los cuatro primeros hoyos y los cuatro últimos estaban muy difíciles. Por desgracia me han caído otra vez esos bogeys al final, pero el torneo está muy apretado y aquí nunca sabes qué va a pasar. Mañana anuncian muy mal tiempo… Por ahora hemos salido perjudicados los que hemos salido por la mañana el jueves y hoy por la tarde. Pero esas son las previsiones y aquí luego nunca sabes”.


