
Dave Musgrove fue el caddie de Severiano Ballesteros durante la semana del Open Championship de 1988 en Royal Lytham & St. Annes, el segundo que ganó en este campo…
En cumplimiento de su trabajo Dave recordó a Seve antes de salir a jugar la primera ronda de prácticas que en este campo había que tener cuidado, fundamentalmente, con los bunkers. Prohibido irse a la arena, debía ser la consigna.
¿Y saben lo que respondió el genio cántabro? Dijo: “no me importan los bunkers porque soy el mejor jugador del mundo desde la arena. Si caigo, salgo y ya está”.
Esta anécdota se la recordó Graeme McDowell a un corrillo de periodistas irlandeses el pasado lunes en el mismo campo de prácticas. Y añadió: “con ese espíritu vengo yo aquí, quiero ser como Seve: si caigo en un bunker, no pasa nada. Esta semana quiero ir como Seve por el campo, sacando pecho”.
A la hora de la verdad, la estrategia emocional no le ha salido nada mal al norirlandés, que hoy juega en el último partido y que va a luchar hasta el final por la victoria. No obstante, el gran favorito no puede ser otro que Adam Scott. Cuatro golpes de diferencia son un colchón más que interesante. El morbo lo pone Steve Williams, su caddie, que podría ganar un ‘major’ antes que su antiguo jefe, Tiger, una vez consumada su separación hace poco más de un año. Los periodistas norteamericanos se frotaban las manos ayer ante la posibilidad de verlos hoy juntos, a Tiger y Steve, en la última vuelta. Juntos, pero no revueltos, por supuesto.
El viento, al fin, ha llegado al condado de Lancashire, que ha vivido una semana que no recuerdan ni los más viejos del lugar. Sin agua y sin viento. El día es formidable: cielo azul y despejado. Pero el viento se deja notar y las previsiones anuncian que, incluso, pueden darse rachas de hasta50 kilómetrospor hora a partir de las tres de la tarde, hora local. Teniendo en cuenta que el partido estelar (Scott y McDowell) sale a las 14,30, pues podemos imaginar una última ronda dramática y entregada al suspense.
Un último apunte: Tiger se fue ayer al campo de prácticas después de su tercera ronda y lo único que hizo fue pegar drives. Uno detrás de otro (por cierto, en uno de ellos casi parte por la mitad y de vuelo el cartel de300 yardas). Quizá le había quedado alguna mala sensación… O quizá era el modo de comenzar a preparar su estrategia para hoy, mucho más agresiva. Necesita un comienzo explosivo. Necesita atacar y atacar…


