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Hoy en día aquel golpe sigue poniendo los pelos de punta…

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Han pasado 86 años desde que los más viejos del lugar asistieron en Royal Lytham a uno de los golpes que han quedado archivados en la memoria histórica del golf. Fue el 25 de junio de 1926. Un domingo…

Hoy, una placa clavada en el suelo recuerda aquel momento mágico…

Se disputaba la última jornada del British Open. El norteamericano Al Waltrous salió como líder con dos golpes de ventaja sobre Bobby Jones. Fue un mano a mano espectacular, fiero, muy disputado. Llegaron con el torneo completamente abierto al hoyo 17. En ese instante, Jones puleó su golpe de salida y se marchó a un búnker a la izquierda de la calle, una calle que dibuja un diábolico dog leg a la izquierda. Más de uno firmó en aquel momento su sentencia de muerte, mucho más cuando Watrous clavó su salida en el centro de la calle.

Jones tenía un golpe casi imposible. Era un tiro ciego que debía sobrevolar metros y metros de salvajes ‘bushes’, así como tres búnkers terribles perfectamente dispuestos que defendían el green justo en su trayectoria. Además, para añadir si cabe más dificultad, Jones tenía que pegar desde la arena un ‘mashie’, el equivalente hoy a un hierro 5. Una locura de golpe. «Si le sale un sapo, pierde la bola en los arbustos», advertía ayer Larrazábal. (En la imagen, el búnker desde donde Jones pegó el golpe y la trayectoria de tiro que tenía). 

Pero Bobby Jones lo hizo. Se sacó de la manga un golpe genial y logró dejar su bola en el green ante la incredulidad de los aficionados y del propio Watrous, que también había cazado el green desde la calle, pero que quedó desconcertado con la maniobra de su rival. Tanto es así, que acabó tripateando, mientras que Jones salvó el par. Volvió a hacer el par en el hoyo 18 y se llevó el primero de sus tres British Open.

Hoy, una placa a la entrada de ese búnker, recuerda el lugar exacto desde el que Bobby Jones ejecutó su golpe maestro (damos fe de su extraordinaria dificultad). Se colocó años después, aprovechando una visita del propio Jones con motivo de la Segunda Guerra Mundial. La placa es sobria y está envejecida por el paso del tiempo… Los que nunca envejecen son esos golpes de genio.

En esa misma edición se produjo otro momento que quedó para siempre en los anales de este deporte. El protagonista fue Walter Hagen, que salió aquel domingo del 26 a cuatro golpes de Waltrous y a dos de Bobby Jones.

Hagen llegó al hoyo 18 con opciones remotas de ganar el British. Necesitaba hacer dos en este par 4 para forzar el desempate. Pegó una buena salida, al centro de la calle, aunque ahora venía lo más difícil. Tenía que embocar desde unos cien metros. Hagen no se lo pensó. Era un amante del espectáculo y un especialista en generar situaciones dramáticas. Así, recorrió los cien metros hasta la bandera para preparar el golpe. Pausado, seguro. Le pidió a su caddie que atendiera el mástil y lo intentó. Los espectadores no podían abrir más los ojos…

Su bola picó a poco menos de un metro del agujero, aunque rodó hasta terminar en un búnker. Finalmente, Hagen acabó tercero aquel British, pero dejó para siempre una estampa histórica. (En la imagen, el lugar aproximado desde el que Walter Hagen intentó la machada)