
Eduardo de la Riva (+4) ha pasado el corte sobrado en su primera aparición en un Grande y, por tanto, en un Open Británico. «Lo que tenía que demostrarme a mí mismo ya me lo estaba demostrando antes de venir aquí. No por el hecho de estar en este torneo y pasar el corte va a cambiar algo al respecto», señalaba el jugador nada más finalizar otra sólida vuelta de 73 golpes.
Puede que él lo vea así, y de hecho este año, en efecto, ya había atado su tarjeta 2014 antes de llegar a Muirfield. Pero hay otra realidad que no puede ocultarse: ocurra lo que ocurra en los próximos 36 hoyos el éxito de Eduardo es claro y meridiano. Y si él no se ha demostrado nada a sí mismo, desde luego se lo ha demostrado al resto.
Entre otras cosas, porque el recorrido escocés está separando sin piedad a los niños de los hombres, y él se ha ganado el derecho a estar en el segundo grupo a las primeras de cambio. Difícilmente habrá jugado nunca calles y greenes con semejante dureza y rapidez. Difícilmente, por tanto, habrá sentido nunca la sensación de tener que dar un golpe único e intransferible en cada una de las situaciones que el juego va planteando.
Hoy, además, se ha producido el temido cambio en la orientación del viento. Toda la semana había venido del Oeste y hoy doblaba la esquina desde el Este. En este sentido no ha habido sorpresas. Todos los jugadores conocían bien las previsiones desde el miércoles. Así que ayer, ni cortos ni perezosos, en la casa donde velan armas, Eduardo y su caddie e íntimo amigo, Job Sugranyes, fueron repasando el campo y poniéndose en la nueva tesitura, tratando de imaginar qué palos podrían hacer falta y cuáles podían ser los mayores peligros. “No es que hiciéramos un plan exacto, hoyo por hoyo, pero sí estuvimos pensando cómo sería el campo con el otro viento. Había que pensar mucho y usar otra estrategia”, señalaba.
Una cosa es ponerse en situación y otra afrontarla de verdad. Y en este sentido De la Riva ha vuelto a sorprender jugando bajo par el tramo más complicado del campo. Como el jueves. “No sé de verdad cuál parte es más complicada. A mí me lo parecen todas. Lo que sí es verdad es que las dos vueltas las he comenzado algo despistado en los greenes y eso se nota en el resultado”.


