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El pellizco de Jiménez

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Miguel Ángel Jiménez ya ha demostrado sobradas veces que la edad (cumplió 49 en enero) no merma su competitividad. Pero sí es lo suficientemente mayorcito como para no inflar el globo de las expectativas.

Dicho de otro modo: jamás te dirá de un modo directo que se siente favorito o con opciones serias de victoria. Este tipo de cuestiones provocan ‘yuyu’ a casi todos, pero a Miguel todavía más.

Sin embargo, esta semana se le ve satisfecho. Con las orejas tiesas y concentrado, porque un Grande es un Grande, pero en realidad casi relajado. Ni siquiera las molestias en el codo izquierdo le han quitado el sueño. “¿Cómo lo veo este año? Espérate a mañana y ya vemos cómo emppieza todo…”, responde con gracia el jugador español.

El año pasado, en Royal Lytham, por momentos sintió que podía meterse en la pelea por la victoria. Hace dos años, en Royal St George’s, llegó a liderar y tuvo opciones durante el fin de semana. Hace tres, en St Andrews, marchaba dentro del top-ten después de 36 hoyos. Hace cuatro, en Turnberry, también fue líder del torneo después de la primera jornada… Jiménez siente que aún puede añadir un Grande a su extenso currículo y el British es sin duda el idóneo.

A día de hoy, aquí en Muirfield, siente que su bola puede hacer mucho daño. Que él puede aprovechar mejor que la mayoría el piso duro de las calles del recorrido escocés. Miguel sabe cómo poner a correr una bola por el lugar adecuado. Por experiencia y por control. Le gusta el campo y cómo ha llegado preparado (VER VIDEO).

Después, claro, hay que pegar los golpes al sitio, y ni siquiera el de Churriana puede asegurar semejante empresa. La prueba la tenemos hace trece meses, en la previa del US Open en el Olympic de San Francisco. Allí, muchos jugadores españoles aseguraban que el campo le quedaba a Miguel como un traje de sastre caro… El propio jugador reconoció con su habitual prudencia que le gustaba, que allí había que mover la bola y que la distancia no era primordial. Y sin embargo la costalada fue tremenda porque Jiménez terminó yéndose para casa el viernes. Sencillamente, no consiguió producir los tiros necesarios. Sirva el aviso para esta semana y para siempre, pero quedémonos también con ese agradable pellizco que siente hoy el malagueño en el centro del estómago… “El Open es el Open: golf en estado puro”, concluye.