
Muirfield ha recibido a los jugadores con las buenas maneras de un educado caballero británico. Temperaturas muy agradables, más sol que nubes y un viento que se deja sentir, aunque no es ninguna amenaza. El buen tiempo va a ser la tónica toda la semana, pero hay una carta que Muirfield esconde en su manga.
Gonzalo Fernández Castaño nos la devela. Todo lo que están entrenando, los golpes de prácticas, los ensayos con el drive, ahora con la madera, después con un hierro largo, todo vendrá fenomenal para el jueves, pero el viernes se irá al garete.
La sorpresa que prepara este mítico recorrido de East Lothian tiene que ver con su gran aliado. Todos estos días se está jugando con viento del oeste, el más favorable por estos lares. Sin embargo, a partir del viernes irá cambiando. Ojo. Primero será sureste, después este y el domingo noreste. Más o menos es como si le dieran la vuelta al mapa de Muirfield.
Puede parecer anecdótico, pero tiene mucha guasa el asunto. Por ejemplo, en el hoyo 17 (par 5), donde estos días se llega fácil a green de dos sin necesidad de echar mano al drive, veremos cómo cambia el viernes. Es posible que muchos no pueden ni sobrevolar la línea de búnkers que defiende el green como si fuera una trinchera a 30 metros del mismo. «No sirve de mucho lo que practicas. El campo cambia muchísimo y veremos qué pasa. Claramente, va a beneficiar a los que ya jugaron en 2002, porque se lo conocen. Los que estamos aquí por primera vez lo pasaremos peor porque tendremos que adaptarnos al viento sobre la marcha en plena competición», afirma Gonzalo Fernández Castaño.
Eso sí, por muchos conejos que esconda Muirfield en su chistera, el madrileño tiene muchas ganas de hincarle el diente al fin al British Open. Es el quinto de su carrera y de los cuatro anteriores pasó tres cortes, que no está nada mal, pero sabe a poco para alguien que disfruta como un enano en un paisaje links.
No puede llegar en mejor momento, con las tarjetas del Circuito Europeo y Americano en el bolsillo y con un vigésimo y un décimo puesto en el Masters y en el US Open. El bagaje en los majors invita a soñar. Gonzalo tiene el juego y la confianza suficiente para hacerlo. «Esperemos que se alineen los astros y nos llevemos algún español la Jarra de Clarete», afirma.


