
Eduardo de la Riva ha conseguido dejar su sello de gran jugador en su primera vuelta en el Open Championship, en su primera vuelta en un major. Y eso que tuvo que bailar con la más fea, en el penúltimo partido del día, cuando el campo estaba más duro y rápido y el viento seguía soplando. Sombrerazo.
De la Riva ha firmado 73 golpes en la primera jornada del British, aunque sobre todo dejaba su tarjeta de visita en los últimos nueve hoyos del día, la parte más fiera de Muirfield con diferencia. No en vano, en la segunda vuelta se concentran seis de los nueve hoyos más difíciles. Por este tramo, De la Riva firmó 33 golpes, un espléndido registro sólo superado por los 32 de Brandt Snedeker, que salió a jugar casi cinco horas antes que el barcelonés, y los también 32 de Tiger Woods, que salió casi una hora más que Eduardo.
“Por los segundos nueve he jugado espectacular de tee a green, porque había que dar el golpe perfecto y siempre es un golpe único, aprovechando el viento y los efectos para que se pare la bola”, describió muy satisfecho el jugador catalán. Su resultado de +2 lo sitúa en el puesto 47º, con colchón sobre el corte. Además, el viernes jugará en el turno bueno.
De la Riva ha superado con nota su primer cara a cara con un grande, y eso que no ha sido fácil desde el principio. “Muirfield te lleva asfixiado todo el día. Me han sorprendido muchísimo los greenes de ayer a hoy. El gran ejemplo es el hoyo 1, la primera en la frente, un putt de 10 metros que pensé que me quedaría un metro corto y me he pasado tres. Me ha impactado y eso me ha llevado mareado todo el día. Me ha costado mucho adaptarme. Nunca en mi vida había jugado un campo tan duro en el suelo en todos los lados”, apuntó.


