
Rafael Cabrera Bello (-2) ha sido de los mejores en la primera jornada del British Open, de todos aquellos que han salido a jugar en horas vespertinas. Su tarjeta tiene, sin duda, un enorme valor.
Tan solo Adam Scott (-4) y el japonés Tsukada (-3) mejoraban el registro del canario. El viento saltaba ya por la mañana, dejándose notar sobre todo por los segundos nueve hoyos del Royal Liverpool, el tramo más expuesto, pero fue en aumento, hasta el punto que la parte alta de la clasificación apenas varió según pasaban las horas.
El asunto tiene aún más miga, porque Rafa comenzaba con dos bogeys. Es decir, completaba los últimos 16 sin errores, atravesando precisamente el tramo ventoso, y con un parcial de cuatro menos.
Por desgracia, y si creemos a pies juntillas las previsiones, mañana el viento no le va a dar tregua al canario, porque al parecer esta vez va a soplar más en las primeras horas de juego. Una carambola diabólica para todos los que van por ese lado del cuadro. Como Scott, cuya puesta en escena también debe valorarse en su justa medida, con una tarjeta a la altura de las mejores del turno matutino. Sin duda, el Número 1 ha enseñado los galones. Ambos, Rafa y Adam, si se permite la intrépida comparación y salvando las distancias, marchan por el campo mostrandos composturas similares, plenas de concentración.
Parece un hecho ampliamente demostrado que Cabrera Bello se ha propuesto firmemente ingresar en la élite del golf mundial más pronto que tarde (todo lo que sea un top-50…) y desde luego nada tendrá que ver el empeño con lo que ocurra mañana.
Existe otro baremo que mide la solvencia o el desarrollo de un jugador. El tratamiento que recibe de los medios internacionales y el concepto que se tiene de él… Y en la carpa de prensa del Royal Liverpool nadie se sorprende por ver al canario asomando aquí y allá. Resultados.


