Inicio The Open Championship The Open Championship 2014 De la tormenta de Gonzalo a la ansiedad de Miguel

De la tormenta de Gonzalo a la ansiedad de Miguel

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A Gonzalo Fernández Castaño hay muy pocas cosas que le huelan bien últimamente en un campo de golf. Forma parte de esa batalla psicológica que está librando para recuperar la confianza y volverse a ver capaz, sentir de nuevo que sabe y que puede.

Por supuesto, una vuelta de 74 golpes para abrir el Open Championship no le huele bien. Poco importa que haya sido en unas condiciones adversas, cuando más soplaba el viento o con los greenes más duros. Tampoco es relevante que otros que salieron en su mismo turno de juego como Phil Mickelson, Miguel Ángel Jiménez, Jonas Blixt, Bubba Watson, Russell Henley, Ernie Els o Joost Luiten, hayan firmado el mismo o peor resultado que él. Ni siquiera presta atención al hecho de que esté a un solo golpe del corte habiendo bailado con el tiempo más feo. Gonzalo se encuentra en ese momento en el que tiene ya tanto encima que le cuesta abrirse un hueco para encontrar luz. No es algo nuevo en el deporte, y muchos menos en golf. Es una sensación reiterada en este deporte, rey de la imperfección. Que se lo pregunten a Álvaro Quirós, a Alejandro Cañizares, al propio Sergio García o a Stenson, por citar sólo algunos ejemplos.

Los jugadores que están en una situación difícil como Gonzalo tienden a buscar la salida persiguiendo la perfección, encadenando un golpe bueno tras otro, poniéndole pegas a cualquier sensación que no haya brotado exactamente como él quería. La búsqueda imposible de la perfección es uno de los grandes enemigos del golfista y no es fácil desembarazarse de algo así. Un mal golpe en el hoyo 6 y un doble bogey en el 7 nublaron su vuelta. Toca luchar contra esa tormenta y Gonzalo está en ello. “A veces dan ganas de mandar todo al garete, pero no me rindo, quiero luchar y no voy a arrojar la toalla”, afirma.

Miguel Ángel Jiménez no ha encontrado el ritmo adecuado, esa manera tan suya de levitar bajo par sobre un campo de golf. Esta vez ha sido el putter. Realmente no estaba nada contento con su rendimiento en los greenes. Pero quizá el fondo del problema vaya más allá de un palo concreto. Así lo explicaba el jugador, visiblemente afectado por ese 75 que pesa lo suyo y que mañana le obligará a trabajar a destajo para pasar el corte, primero, y después situarse en mejor posición de cara al fin de semana: “me suelo presionar más de la cuenta. Y también estoy pensando un poco en la Ryder inevitablemente, porque sé que tengo que meterme esta semana y las dos de Estados Unidos, Bridgestone y PGA”.