
La coleta es a Miguel Ángel Jiménez lo que el bigote a Groucho Marx o el bombín a Charlot. Son inseparables e indivisibles. No se entienden el uno sin el otro. Pero, ¿cuándo decidió Jiménez ponerse la coleta y por qué?
El golfista malagueño ha concedido una interesante entrevista que publica hoy el diario Marca con motivo de la previa del Open Championship donde desvela el origen de uno los grandes símbolos del golf actual. La coleta tiene su historia y, en cierto modo, le cambió la vida a Miguel hace ya doce años. “Es cierto que mi imagen está asociada a la coleta, al puro, al vaso de vino… y van a seguir conmigo toda la vida, al menos mientras siga jugando. Cuando deje de jugar, igual me corto la coleta. La coleta nació en un momento raro de mi vida, allá por el año 2002. Necesitaba un cambio total porque estaba perdido de juego, no sabía dónde estaba y fue el momento de darle un cambio a todo”, explica.
Jiménez acumulaba en ese momento tres años sin ganar un torneo. Tocó el cielo con la victoria en el Volvo Masters de 1999 en Montecastillo y entró en crisis. Sumaba entonces seis victorias en su carrera, una cifra interesante, pero que se dispararía con la llegada de la coleta. Desde 2003 ha sumado nada menos que quince triunfos en el European Tour, además del conseguido en su estreno en el Champions Tour el pasado mes de abril. Está claro que hay un antes y un después en la carrera de Miguel Ángel y que el valor de la coleta va mucho más allá de lo simbólico o estético.
Jiménez repasa además en la citada entrevista su momento actual, el legado de Seve y sus opciones para la Ryder, con mensaje velado a Sam Torrance tras sus declaraciones en las que daba por hecho que Lee Westwood y Graeme McDowell estarán en el equipo de Gleneagles hagan lo que hagan. Interesantes confesiones del jugador de Churriana.


