
Martes de British en Royal Liverpool. Miguel Ángel Jiménez llega al tee del 1. Allí esperan Pablo Larrazábal y Rafa Cabrera Bello. El malagueño aparece con ganas de guasa.
Larrazábal está haciendo algún que otro swing de prácticas, calentando antes de salir a jugar, cuando Jiménez le coge el palo y enseñándolo a la poblada grada dice: “esto no es ni un perro, ni un gato… Modernidades”. Los aficionados británicos celebran la gracia del español con algarabía.
Miguel está hablando del hierro 2 de Larrazábal, un híbrido entre hierro y madera, aunque más parecido a lo primero. No sabemos si será un perro o un gato, pero lo que sí tenemos claro después de verlo hoy en acción es que Pablo lo mueve como un avión. “Es un misil”, asegura el catalán. Su tiro de salida en el hoyo 1 es una demostración de poderío. La bola sale baja y no para nunca. Nada que envidiar a los famosos hierros 2 de Tiger Woods en Royal Liverpool.
Como si de un círculo perfecto se tratara, Larrazábal cierra su vuelta en el hoyo 18 con otro tirazo con el hierro 2, esta vez desde la calle. Caza el green de dos y patea para eagle. “Es el palo que más voy a usar esta semana, después del putter, claro está”, señala. No lo pierdan de vista esta semana, promete espectáculo.
– Martin Kaymer está todavía en una nube, y no precisamente por su victoria en el US Open. El alemán, futbolero de pro, celebró como el que más la victoria de su selección el pasado domingo en el Mundial de Brasil. Además, fue protagonista en las declaraciones posteriores de una de las estrellas del combinado teutón. Thomas Muller aseguró, sin que nadie le sacara el tema, que el Mundial ya había empezado muy bien con la victoria de Kaymer en Pinehurst Nº2. “Es un honor y un orgullo. Lo dijo porque quiso y le doy muchísimo valor”, señaló el golfista de Colonia.
– A Tiger Woods sólo le vale ganar el Open Championship. Ni la lesión que le obligó a pasar por el quirófano el pasado mes de marzo, ni la inactividad (sólo ha jugado un torneo en los últimos tres meses y medio y no pasó el corte) le hacen echar el freno. “Sólo estaría contento el domingo si gano. Sólo me vale ser primero. Así ha sido siempre y así seguirá siendo”, explicó con su habitual ambición.
Por cierto, hablando de Tiger Woods, el californiano está especialmente satisfecho por los tres días de prácticas que lleva en Hoylake (llegó el sábado), ya que cada uno de los días ha jugado con un viento diferente. Parece que pocas cosas podrán sorprender al californiano el próximo jueves cuando pinche la bola en el tee del 1.
– Mucho cuidado con Graeme McDowell. El norirlandés se siente muy a gusto en Royal Liverpool y hay un antecedente histórico que invita a confiar en él. Cuando ganó el US Open de Pebble Beach en 2010, su primer y único major, venía de ganar la semana previa en Gales. Como bien saben, McDowell ha aterrizado en Hoylake tras vencer en el Open de Francia. Otro dato. En 2006, en este mismo escenario, empezó liderando el Open con una vuelta de 66 golpes el jueves. Ojito…


