Luis ha luchado como un jabato y no le ha entrado ni un mísero putt. He sido incapaz de ayudarle en los greenes y el bogey del 13 me lo apunto yo porque ha pegado un hierro 2 espectacular desde el tee, tenía de segundo golpe con un 54 grados y le he dado una línea demasiado agresiva. No podías fallar por la izquierda, le he dado una línea espantosa y se ha metido en un pozo cuando había 10 metros de green por la derecha. Me ha dolido como una puñalada.
Dicho esto, no puedo ser más feliz por el corte que ha pasado. Ha sido un sufrimiento estar pendiente de si el +6 entraba. He sufrido como un perro, como nunca, y me alegro mucho. Luis no tiene límites. ¡Va a ser tan bueno! Me encanta que haya pasado el corte para que ponga en valor lo bueno que es, sólo es cuestión de creérselo un poco más. Y se merece este corte porque el campo estaba muy, muy duro y nos hemos comido todo el viento desde el principio. Ha empezado a soplar muy fuerte en la calle del 11 y no hemos tenido tregua.
Se merece el corte porque desde el hoyo 13 en adelante ha pegado todos los golpes como tocaba. Ha jugado como un puñetero reloj. Espectacular. Con el viento a favor no era fácil dejarlas cerca y es cierto que no nos hemos dejado oportunidades claras. La más cercana ha sido la del par 3, la del 14, de unos tres metros, y desde esas distancias, seis y siete metros, es difícil meter. En los primeros nueve ha tirado muy buenos putts que han tocado borde y no han querido entrar.
Ha sido duro. Justo después de acabar, aún con la incertidumbre de si el +6 iba a entrar o no, me he quedado muy fastidiado. Es increíble cómo te toca. Es duro porque no puedes hacer nada, es una frustración y una impotencia tremenda, es diferente e inusual para mí. A Luis no se le puede reprochar nada, ha estado con un actitud muy buena, se ha estado cabreado en algún momento, claro, y yo también, pero ha estado inmenso.
Sé que él dice que le he ayudado mucho y me alegra, pero esto es como todo, siempre te quedas con lo malo, como jugador y como caddie también. No es fácil. Luis le pega mucho. La elección de palos es muy difícil. Tengo que ver el campo de una forma diferente a la mía habitual. No es lo mismo que hacerle de caddie a alguien que le pega como yo. Tienes que transformar tu manera de verlo. Te tienes que adaptar a su juego. Y lo que pesa esta bolsa. A partir de los nueve segundos cada paso ha sido una tortura. Y eso que es la bolsa pequeña, pero hoy llevábamos todo dentro, los chubasqueros, las toallas, todo…
Cosas de caddies y que te enseñan a ver lo difícil que es esta posición. Un ejemplo: el putt del 16. Seis metros cuesta arriba. Metible. Él lo veía de derecha a izquierda y que el viento lo aguantaba y yo la veía al revés, de izquierda a derecha precisamente por el viento, pero como él ha estado viendo mejor las caídas no me he atrevido a decir nada. En efecto ha caído de derecha a izquierda, pero cómo le voy a decir algo con lo que llevamos. Ha tirado un putt perfecto, pero no ha entrado. Qué difícil es saber cuándo hay que hablar y cuándo callar. Es la mayor dificultad.
Pero estoy muy feliz. Corte superado y a por todas el fin de semana. A seguir aprendiendo, disfrutando, compitiendo y demostrando lo bueno que es.
*Gonzalo Fernández Castaño es el entrenador de Luis Masaveu y su caddie esta semana en el Open




Gonzalo, eres muy humilde. No sabes lo importante que es tu expreriencia para un amateur, para alguien que empieza. Por supuesto que le has aportado muuuuchas máa cosas buenas que malas, y esa s la filosofía. Hay caddies que fallan en las caídas, otros en el viento, otros con el palo, y los peores son los que no saben jugar con la mentalidad del jugador, y Masaveu es lo q más valora de tí.