Jon Rahm no pudo ver la victoria de Carlos Alcaraz en Wimbledon porque estaba jugando a esa misma hora la última ronda del LIV Golf Andalucía. Sin embargo, no fue mucho problema para saber lo que estaba pasando en la pista central del club londinense. «Fue curioso porque el público de Valderrama me iba diciendo casi al minuto lo que iba pasando, set para Carlos, se pone 3-1, ya ha ganado dos sets, si gana este juego logra la victoria…», comenta divertido Rahm en Royal Troon, donde este jueves arranca el Open Championship, la última oportunidad de sacarse la espina en los Majors en 2024.
Lo que sí vio desde el minuto 1 al 90, en la casa que tenía alquilada en Sotogrande, fue la final de la Eurocopa de fútbol, la victoria de España contra Inglaterra por 2-1. Se lo pasó en grande. Y, por supuesto, también asistió de primera mano al triunfo de Sergio García en el LIV. Jon es un amante del deporte, lo ve prácticamente todo y vibra como el que más con los triunfos de los españoles. Él mismo es un gran campeón que ha dado muchos éxitos, por lo que resulta interesante saber cómo digiere esta catarata española de triunfos. ¿De alguna manera inspira o esto es más leyenda que realidad? Por la respuesta, ya les avanzamos que a Jon le motiva… y de qué manera.
«Un poco sí que inspira, claro, es como si tus amigos se lo están pasando bien y tus padre no te dejan ir. Lo veo un poco así. Básicamente, te quiere subir a la diversión y ojalá pase esta semana, aunque queda mucho y no me quiero adelantar, hay que jugar tres vueltas muy buenas para poder darme una oportunidad el domingo», asegura Jon en su charla con Ten Golf y Movistar Golf. Digamos que Rahm tiene ganas de escaparse por la ventaja y unirse a la fiesta de sus amigos.
Precisamente, hablando de diversión, Jon asegura que una de las rondas de golf donde mejor se lo ha pasado ha sido la cuarta de Portstewart, en Irlanda del Norte, cuando capturó el primer Irish Open de su carrera en 2017. Un campo links. Así, a bote pronto, puede sorprender. Por el perfil de jugador que demuestra el de Barrika, no parece que los links sean sus campos favoritos. Los admira y respeta por la enorme historia que tienen y claro que quiere ganar en ellos, ya lo ha hecho, pero no parece un golfista nacido para jugar en este tipo de campos. De alguna manera, Jon contradice esa impresión. También mete entre sus rondas preferidas la tercera del año pasado en Royal Liverpool (63 golpes) o la última de Royal St George’s cuando ganó Collin Morikawa.
«Es cierto que son campos donde no empiezas tan libre, por el ciento, los peligros, lo que rueda la bola, es como que te encoges un poco, pero si consigues sentirte bien y te sueltas es muy divertido. No es fácil disfrutar, disfrutar porque hay mucho estrés, que forma parte del deporte, pero en Portstewart me lo pasé muy bien los cuatro días», asegura. Y añadimos: ayer mismo tenía pensado jugar nueve hoyos y acabó jugando 18 porque hizo un día espectacular para jugar al golf. «No es fácil encontrar un links en mejores condiciones que ayer. Había que disfrutar el paseo», señala.
Eso sí, si tuviera que elegir la ronda de golf donde mejor se lo pasó, no duda: «el foursome del año pasado con Hatton en la Ryder Cup de Italia. Íbamos seis menos en 12 hoyos sin fallar un golpe. Creo que a ninguno de los dos se nos ha visto nunca sonreír tanto en un campo de golf», apunta divertido.
Jon hace la analogía de los niños que quieren pasárselo bien con sus amigos, también hace referencia a esas rondas donde más se ha divertido y, por supuesto, recuerda también a ese ‘niño’ que vino a jugar por primera vez un Open Championship en 2016, precisamente en Royal Troon. «He cambiado mucho desde entonces. Por ejemplo, recuerdo que llegué y pegué el driver en los hoyos 1, 2, 3 y 4 y ahora miro a aquel niño y le digo: pero qué haces. Para qué. Si pegas un hierro 4 y después tienes como mucho un 8 a green en muchos hoyos. Imagino que venía de la Uni de Arizona State y es el golf al que estábamos acostumbrados. No hace falta pegar tanto driver y a la vista está que no me fue muy bien entonces», explica. Pasó el corte y acabó en el puesto 59º.
Jon se quiere subir al carro.



