– Si Brian Harman (-8) se ha metido ahí arriba, líder provisional en solitario del Open a la espera de ver cómo acaba la segunda jornada en su totalidad, y lo ha hecho después de firmar un impecable 65 en el Dunluce course de Royal Portrush, entonces es que hay que tomarse el asunto muy en serio con el estadounidense.
Demasiadas coincidencias se están dando ya con lo acaecido hace dos años en Royal Liverpool, donde el pequeño gran hombre de Savannah, Georgia, se llevó a todo el mundo por delante (ganó la Jarra de Clarete con seis golpes de ventaja), y eso que aquella semana no paró de llover y a él no le gusta jugar bajo el agua…
Demasiadas coincidencias, decíamos. Hace dos años, por ejemplo, también arrancaba con fuerza en la primera ronda y se hacía con el liderato en la segunda. Hace dos años, por ir a lo principal, su golf parecía concebido desde antes de la creación del mundo para el juego en los links, que es justo lo que más o menos ha parecido hoy. Vaya manera la suya de encontrar la línea correcta y de jugar con los contornos, tanto desde el tee como en los disparos a green, y vaya la manera de leer y entender el denso viento de estos pagos. Hace dos años, por terminar con lo más anecdótico, también pareció, igual que hoy, que incluso cuando fallaba un tiro el azar estaba de su parte. Mucho cuidado con Harman, entonces, porque todo esto nos suena de algo y sabemos cómo terminó.
– Entre aquella victoria en Royal Liverpool y esta semana en Royal Portrush el de Georgia ha jugado cincuenta torneos y sólo ha ganado uno, el Valero Texas Open de este mismo año, pero también cuenta en este tiempo con una interesante colección de excelentes resultados, como aquel segundo puesto en el THE PLAYERS de 2024. En su reciente triunfo en el Valero Texas, por cierto, salía a jugar la última ronda con tres golpes de ventaja sobre su inmediato perseguidor, Andrew Novak. Harman es muy de entrar en combustión y, cuando lo hace, no teme a nada ni a nadie.
– “Amo el juego en los links. Es el golf más puro que hay. No se trata sólo de pegar un driver lo más fuerte que puedas y luego un hierro 7 lo más alto que puedas… Me siento muy cómodo. Hay que saber controlar la trayectoria y no puedes frustrarte”, ha dicho Harman al finalizar su segunda vuelta. Pues eso: cuidadito con él, que está como en una nube.
– Con la segunda vuelta ya terminada, igual que Harman, tenemos ya también muy bien colocados a Tyrrell Hatton (-5), Rasmus Hojgaard (-5), Robert MacIntyre (-5) y Harris English (-5). Todos parecen también, cuando menos, notables candidatos, si es que no son sobresalientes. El escocés MacIntyre entendió en Oakmont que lo suyo también pueden (y deben) ser los Grandes. Y Hatton viene con hambre atrasada y ferviente deseo de recuperar el tiempo perdido en los majors. Es un peligro andante.
– Rory McIlroy (-3), por su parte, está todavía dentro del radar tras entregar una tarjeta de 69 golpes. Hoy ha mejorado un poquito sus prestaciones desde el tee, aunque ha dejado escapar algunas buenas opciones para arrimarse más a la cabeza. Lo mejor sigue siendo su imperturbable actitud. Cuando Rory se mueve de esta manera en un campo de golf es recomendable no descartarlo hasta que matemáticamente no pueda asaltar el liderato.
– Se ha visto otro 65 en los partidos matutinos, además del de Harman. El de Bryson DeChambeau (+1). Puede que el californiano ya llegue tarde para luchar por el título, pero el esfuerzo que ha hecho hoy por meterse en el fin de semana ha sido formidable. Ha cazado 17 greenes en regulación, ha pateado para eagle en dos de los tres pares 5, ha sumado hasta siete birdies, un solo bogey, y ha dejado escapar buenas ocasiones que podían tranquilamente haberlo llevado hasta un acumulado por debajo del par después del 78 del jueves. Bravo, Bryson. Sólo eso: bravo.
– Las declaraciones del californiano nada más terminar esta exitosa ronda de golf, eso sí, causan cierto estupor: “he jugado igual que ayer. Así es el golf de links. Ejecuté prácticamente los mismos golpes que ayer. No sentí que jugara de manera diferente. Hoy simplemente las cosas salieron más a mi favor. Mis wedges fueron solo una fracción mejores y eso fue todo. Emboqué un par de putts más. Realmente sentí que estaba rodando bien la bola hoy. No hubo mucha diferencia. Por eso el golf de links es como es”. A ver, no es que trate de engañar a nadie, pero quizá esa “fracción” de mejoría con los wedges haya sido algo más que una fracción. Y quizá ese par de putts más que embocó fueran en realidad más de media docena…
Sea como sea, Bryson también ha reconocido, como en su día hizo también Phil Mickelson cuando ganó en Muirfield en 2013, que el día que gane un Open se sentirá definitivamente un jugador y un competidor completo. Este tipo no va a parar hasta conseguirlo.



