Inicio The Open Championship The Open Championship 2025 ¿Será factible la última ‘locura’ de Bryson DeChambeau?
El norteamericano explica su relación con los links y habla sobre los puntos de ranking mundial

¿Será factible la última ‘locura’ de Bryson DeChambeau?

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Bryson DeChambeau, durante la ronda de prácticas del martes en el Open Championship. (© Golffile | Stefano DiMaria)
Bryson DeChambeau, durante la ronda de prácticas del martes en el Open Championship. (© Golffile | Stefano DiMaria)

La primera vez que Bryson DeChambeau pisó un campo links fue hace justo diez años, en la Walker Cup que se celebró en Royal Lytham. Hizo 66 golpes en los partidos individuales. Se salió del mapa. ¿Este es el misterio de los links? Pensó en aquel momento el estadounidense con cierta sensación de euforia por su gran actuación…

Su segunda visita fue en 2017, Open Championship de Royal Birkdale. Falló el corte por seis con vueltas de 76 y 77 golpes. Sin embargo, asegura que se sintió tremendamente cómodo. No le impresionaron los links. De nuevo, se vio con los recursos suficientes como para manejarlos y dominarlos. El problema es que la experiencia en esas dos primeras visitas no fue completa.

DeChambeau tuvo la extraordinaria fortuna de que tanto en 2015 como en 2017 jugaron con buen tiempo y apenas sopló el viento. Le faltaba por probar la ecuación más importante en territorio links: el mal tiempo. «En los siguientes torneos que jugué en este tipo de campos me di cuenta de que entiendo la configuración, el diseño, la manera de jugarlos, pero no estaba cómodo con los elementos», explica. Desde entonces, se ha embarcado en una fascinante locura: «quiero descifrar el viento de los links. Sabes exactamente cómo usarlos a mi favor, dominarlos, entender exactamente qué le va a pasar a la bola en según qué circunstancias», asegura.

La tarea es titánica y DeChambeau admite que aún no lo ha conseguido, pero está en ello. No va a escatimar en recursos. Cuando este tipo se pone manos a la obra, no para. No hay muro que lo detenga. Ni siquiera descarta construirse su propio túnel del viento. «Eso estaría muy bien, una carpa gigante de 400 yardas con enorme ventiladores que proporcionen vientos en todas las direcciones. Me gusta esa idea».

La pregunta del millón es: ¿será capaz DeChambeau de dominar a la madre naturaleza? ¿será capaz de convertir lo que prácticamente es un asunto instintivo, en algo racional y medible? Él cree que sí… Por lo pronto, le sugerimos que en la carpa-túnel del viento, instale también un sistema de lluvia además de los ventiladores para que la experiencia sea realmente fructífera.

«Entiendo que para los que han nacido en Escocia es algo natural. Llevan toda la vida con ello y lo sienten de la manera correcta. A mí, sin embargo, que me he criado en California, me cuesta. No es fácil aceptar que está soplando el viento a una velocidad de 15 millas por hora y que en realidad afecta como si fueran 30. Es confuso, Es un aire más denso y eso obliga a hacer ajustes. Quiero aprender hasta el último detalle cómo puedo usar el viento a mi favor», concreta.

En este sentido, DeChambeau explica que, con el paso de los años (tiene un top 10 en siete participaciones y tres cortes fallados) ha entendido que debe jugar contra el viento. «Al principio, lo sentía que podía jugar con el viento ayudando. Por ejemplo, si venía de la derecha, jugaba una bola cerrando, sacándola por la derecha y que fuera ayudada por el viento. Eso es un error tremendo. Aquí en Escocia, cuando el viento agarra la bola la puede desplazar kilómetros… Así, me he dado cuenta de que hay que jugar siempre en contra del viento. Si viene de la derecha, bola abierta, y si viene de la izquierda, bola cerrada. Son cosas que vas aprendiendo, pero aún me queda mucho por descifrar. Y no sólo en los golpes largos, también en los greenes, donde el viento también afecta muchísimo», explica.

DeChambeau admite como buen científico que le «molesta la imprevisibilidad de los links, no sólo por el viento, sino también por los botes que las bolas pueden dar en las calles, a veces es a favor y a veces es en contra, pero lo admito, sé que es lo que hay. Si es justo o no eso es otro debate. Está claro que la suerte influye y lo aceptas», remata.

Por cierto, en el asunto de los puntos de ranking mundial a los torneos de LIV Golf, DeChambeau se muestra esperanzado y a la vez crítico con su propio circuito. «Creo que tenemos la calidad suficiente de jugadores como para tener puntos de ranking mundial, pero entendemos que en LIV debe haber más descensos, más vías de acceso a la liga y tener un circuito desde el que definitivamente se pueda subir a LIV».