Tres españoles tenemos en el Open Championship. Uno, dos y tres. Y los tres se han puesto de acuerdo para entregar este jueves la misma tarjeta en el Dunluce course de Royal Portrush. Los tres han hecho 70 golpes. Los tres bajo par. Los tres entre los 20 primeros. Tres, eran tres. Cosa seria.
Sergio García (-1) y Ángel Hidalgo (-1) han seguido los pasos de Jon Rahm (-1) y han terminado ganando al campo. Han jugado en unas condiciones algo más asequibles que Jon, sin que haya sido un paseo. Soplaba el viento, pero menos, y apenas les ha caído un par de ‘showers’ que no llegan a la categoría de chaparrón.
No crean que es habitual ver a tres españoles metido en el top 20 de un Open al acabar la primera jornada. Más bien lo debemos considerar una rara avis. La última vez que se vivió una situación mejor fue en el British de 2013 disputado en Muirfield. Curiosamente, la última vez que se celebró en este icónico recorrido escocés de Gullane. Aquel año, hace más de una década, Rafa Cabrera Bello empezó con 2º con -4, Miguel Ángel Jiménez fue 4º con -3 y Gonzalo Fernández Castaño arrancó 15º con -1. Tres españoles en el top 15.
Vale, lo de Royal Portrush no es lo de Muirfield, pero tampoco es para ponerle muchas pegas. Entre otras cosas porque a favor de esta edición en Irlanda del Norte hay que apuntar que sólo tenemos a tres españoles, por lo que es un sólido tres de tres en el top 20, mientras que en Muirfield participaron seis. A los ya citados hay que unir a Eduardo de la Riva, Sergio García y Álvaro Quirós.
Las vueltas de Sergio y Ángel han sido muy buenas. De hecho, las dos han merecido algo más. García llegó a ponerse con tres bajo par tras una sensacional secuencia de birdies en los hoyos 5, 6 y 7. Ha jugado realmente bien desde el tee. Brillante, incluso. Ha firmado cuatro birdies y tres bogeys. Empezó salvando situaciones muy delicadas de par y después se pudo a jugar bien. Una mala salida en el hoyo 11 y un putt corto que se escapó en el 16 le han impedido estar todavía más cerca de los líderes. En cualquier caso, lo importante es que Sergio está recuperando las constantes vitales de su juego. El siguiente paso es que mentalmente acepte que las cosas caerán por su propio peso jugando así de bien, que todavía fallará golpes, sí, pero sacará las vueltas adelante. Sin embargo, si se empeña en ir a buscar el resultado y forzar la situaciones, es cuando le pueden venir las dificultades. El balance final es feliz regreso de Sergio al Open tres años después. Se le echaba de menos.
Por su parte, Ángel Hidalgo ha firmado su mejor vuelta en un Grande. Sí, estamos de acuerdo, sólo lleva tres, pero no está mal que al tercer intento tenga ya un resultado bajo par en el bolsillo. No hay tantos que puedan presumir de algo así. Más allá del resultado en si, con dos bogeys, un eagle sensacional en el 7 y un birdie, lo más importante es el juego. Ha sido un tiralíneas. Ángel ha pegado muy bien a la bola, ha estado casi siempre en posición, cómodo desde el tee y se ha hartado de dejarse opciones de birdie. Se puede decir que ha sido un uno bajo par fácil, y eso en un Grande, se mire como se mire, son palabras mayores y es para estar contento.
No es Muirfield, pero la cosa no está nada mal.



