
Jon Rahm (-3) ha terminado el Open Championship con una discreta ronda de 70 golpes. Ha jugado bajo par, pero ha sido insuficiente en un día con unas condiciones muy buenas para acercarse a las posiciones de privilegio de la clasificación. Acaba muy lejos de la victoria, su gran objetivo al principio de la semana. No ha sido el Open de Jon y lo sabe. «No hay excusas. Si tuviera que definirlo con una palabra sería decepcionante. No jugé lo suficientemente bien como para darme una oportunidad. El primer día jugué bien, el segundo me faltó meter putts y en el tercero y el cuarto no he estado suficientemente afilado», explicaba a modo de balance.
Obviamente, el hombre del día, de la semana, del año y casi de lo que llevamos ya de lustro es Scottie Scheffler. Le han preguntado a Jon Rahm por él y ha contado algunas cosas interesantes. «Siempre ha sido muy bueno. Lo único es que al principio le costaba cerrar los torneos, pero desde que ganó el Phoenix Open en 2022 no ha parado. Yo ya lo sufrí en mis carnes en 2021, en la Ryder Cup de Whistling Straits. Nos enfrentamos en los individuales, yo no jugué mal y no tuve ningún oportunidad de ganar. Creo que ahí tuvo el punto de inflexión», explica.
Obviamente, ahora mismo la matrícula a seguir es la Scheffler. Jon lo sabe y tiene ganas de plantarle cara. «Lo que ha hecho es muy grande y muy difícil. Ha ganado tres-cuatro Grandes (habló antes de acabar Scottie) en sólo tres años, se llevó nueve torneos el año pasado… Todo eso es muy difícil, pero si él lo ha conseguido, todos podemos hacerlo. Yo, al menos, soy optimista de que puedo llegar al nivel de Scheffler. Obviamente no es fácil, pero soy optimista de que se puede lograr», señala.
Por último, en cuanto al Número Uno del mundo, destacó una parcela del juego que no siempre se comenta. «Ahora mismo lo está haciendo todo bien. Está muy sólido desde el tee, pega buenos golpes a green, con el putt está bien… Pero si yo tuviera que destacar algo es el bueno juego corto que ha tenido siempre. Ha sido capaz de recuperar desde muchos sitios diferentes. Tiene muy buenas manos. Ahora ha unido el juego largo y la mezcla es muy, muy buena. Mentalmente también ha dado un cambio muy importante para llevar muy bien en el campo tanto cuando las cosas van bien como cuando van mal», apunta.
El problema de Rahm en los tres últimos días en este Open Championship es que no ha conseguido dejarlas realmente cerca. No es que haya jugado mal, pero le ha faltado finura y precisión para dejarse más y mejores oportunidades de birdie. No se puede pensar en meter muchos putts de entres seis y doce metros. No es lo habitual. «Lo que más rabia me da de esta semana es que mis sensaciones con el swing han sido mucho mejores de lo que indica el resultado. Eso me fastidia. Me fastidia no haber jugado mejor. Cada Grande que pasa es una oportunidad perdida», señala.
En cuanto al balance de los Grandes en 2025, Rahm asegura que «he tenido tres buenos y uno malo. Lo mejor fue estar en la pelea de nuevo en el PGA», remata.


