Clasificación apelmazada en el Open Championship con más de la mitad de los partidos aún en el campo en la primera jornada en Royal Portrush. Mucha igualdad. De los que han acabado, Haotong Li (-4), Jacob Skov Olesen (-4) y Matthew Fitzpatrick (-4) se han puesto en cabeza. Trío de líderes. Además, Matthew Jordan y Scottie Scheffler están con -3, Nicolai Hojgaard y Lee Westwood con -2 y Jon Rahm, Phil Mickelson, Sam Burns y Shane Lowry han terminado con -1. Mucho y bueno en la parte noble de la tabla.
Hechas las presentaciones, toca entrar en harina. Fitzpatrick ha puesto de manifiesto que su golf, al fin, está en línea ascendente, como demostró la semana pasada en el Scottish Open. Cuidado con el inglés. Olesen ha certificado que es un extraordinario pateador, que tiene estrella y que su victoria en el British Amateur no fue un brindis al sol. Y Haotong Li, pues sus cosas, las de Haotong Li. Cuando le sale el toro, es capaz de cortar las dos orejas y el rabo.
Más allá de los líderes, pleitesía siempre hacia ellos, los tres nombres propios de la jornada hasta el momento son Scheffler, Rahm y Lowry. El Número Uno del mundo ha entregado una tarjeta de 68 golpes sin mostrarse especialmente demoledor. No ha sido una vuelta al estilo Scheffler. Más bien al contrario. Ha tenido que ir recuperando, a trompicones. Las cosas no salían fáciles. Le ha costado desde el tee y tampoco los hierros han reflejado su mejor versión. Más bien se ha ido sosteniendo en una jornada difícil donde ha habido de todo: viento, lluvia, sol, nublado, más frío, más calor, otra vez lluvia, y viento, siempre viento. Ha soplado más de lo que decía la previsión.
Scheffler ha ido aguantando la vuelta y le han bastado dos zarpazos al final para meterse en todo lo alto. Han sido en los hoyos 16 y 17, que nos precisamente unas ‘marías’. Ha pegado dos tirazos espectaculares a menos de metro y medio del hoyo y ha sacado sendos birdies. Son esas demostraciones de Número Uno que pillan a todos con el paso cambiado. ¿Pero este tío no iba hoy atrancado? Sí, hasta que deja de estarlo.

La vuelta de Jon Rahm es objetivamente buena. Gran tarjeta de 70 golpes. Magnífica puesta en escena. Sin embargo, hay una noticia buena y otra mala de su ronda. La mala es que no ha estado bien desde el tee. O por ser más precisos: no ha estado muy bien. Si el domingo decía en Valderrama que prácticamente estaba convencido de que iba a coger todas las calles cada vez que se subía a un tee, hoy en Portrush ha sido justo lo contrario. Parecía imposible que estuviera en calle.
Bien es cierto que muchas de esas calles se le han escapado por poco, pero desde el rough es mucho más difícil dejarse opciones de birdie. Ha perdonado una oportunidad muy clara en el hoyo 1, a partir de ahí no ha dejado escapar ninguna clara. El problema principal ha estado en los dos drives fallados en los hoyos 2 y 12. Ambos son pares 5 y dos de los hoyos más fáciles del campo. Desde la calle es muy factible cazar el green de dos. En ambas ocasiones ha encontrado el búnker desde el tee y se ha quedado sin opciones.
La buena noticia es que en un día discreto desde el tee ha hecho algo más que salvar los muebles. Está metido arriba. Siendo una de las fortalezas de su juego, se antoja muy difícil pensar que vaya a tener otro día así. Con los hierros ha dado una clase magistral. No sólo ha pegado muchos golpes buenos, es que casi siempre ha estado a la altura de la bandera. Su control de la distancias hoy ha sido portentoso. La cuenta de la lechera dice que de haber cogido las calles del 2 y del 12, como mínimo habría terminado como Scheffler. Puede ser que esa sea la diferencia, pero tampoco debe olvidar que ha tenido suerte en algunas salidas: en el 5, donde pensaba que se había ido al búnker y lo libró de milagro, en el 7, donde pensó que estaba más a la derecha, o en el 17, donde el tee del 18 y un alivio providencial le evitó un problema mayor.
Esa es la buena noticia de Jon, aunque él mismo sabe que debe mejorar sus prestaciones desde el tee para darse una oportunidad real de victoria. Los hierros están muy bien y el putter, en su línea. La dirección de la mejoría está muy clara.
Gran inicio también para Shane Lowry (-1). No era un día fácil para él, ganador en 2019 y jugando con Scottie Scheffler, pero lo ha solventado de maravilla. Tampoco está nada mal el inicio al par del campeón defensor, Xander Schauffele (PAR). La historia más reciente del Open dice que los últimos 25 campeones estaban a cinco golpes o menos del líder tras la primera jornada. Ninguno de estos tiene por qué preocuparse.
Por contra, los que sí se han puesto ya las cosas muy difíciles, por no decir imposibles, son Patrick Reed (+6), Louis Oosthuizen (+6), Wyndhan Clark (+6), Collin Morikawa (+4), Brooks Koepka (+4) o Hideki Matsuyama y Cameron Young con +3.



