Lo dice la historia, lo dice el tipo que se ha puesto de líder y lo dicen también sus sensaciones. Jon Rahm (PAR) se ha dejado este viernes sus opciones de victoria en el Open Championship. Sí, podríamos dejar una puerta abierta al milagro, y lo hacemos encantados, pero como su propio nombre indica los milagros suceden muy pocas veces, y esta vez, con Scottie Scheffler líder a diez golpes y 33 jugadores por delante, pues ni eso. Desde 1970 el 89 por ciento de los ganadores del Open partieron a falta de dos días a cuatro golpes o menos de la cabeza. Jon está a diez.
El golfista de Barrika ha jugado sobre par (72 golpes) en una jornada donde las condiciones han sido mucho mejores que el jueves. No ha soplado el viento de verdad en ningún momento del día y, salvo un par de chaparrones gordos y serios, que sí han afectado en momentos muy puntuales, era una jornada de birdies. Nada menos que 45 jugadores han entregado este viernes resultados bajo par, un tercio más que el jueves.
Rahm ha empezado bien la jornada, con dos birdies en los primeros pares 5. Ha jugado muy bien en ese tramo, sin meterse en complicaciones, aunque sin dejarse tampoco unas opciones de birdie muy claras. En el hoyo 8 ha fallado la salida a la izquierda y, a partir de ahí, su juego ha ido a trompicones, con más problemas que situaciones brillantes. De hecho, su parcial desde ahí ha sido de +3, con cuatro bogeys y un birdie.
Es muy fácil, quizá demasiado, echarle la culpa al putt. Las estadísticas son contundentes. El putt más largo que ha metido ha sido de metro y medio. Es obvio que no ha tenido el ángel de su lado en los greenes. Sin embargo, conviene rascar un poco más allá. Realmente nos las ha dejado cerca. No ha tenido opciones de birdie como para cargar toda la responsabilidad en el putter. En 18 hoyos sólo en dos ocasiones se ha dejado opciones de birdie de menos de tres metros. Es un bagaje escaso. Sus tres aciertos han venidos en los pares 5, cazando de dos el green, y en el 17, gracias a un drive descomunal que ha puesto al borde de green. Pare usted de contar. Es muy difícil hacer birdies si estás pateando constantemente desde más de nueve metros.
A partir de ese hoyo 8, Jon ha empezado a sentirse muy incómodo. Ha pegado dos bolas provisionales durante el día, aunque por suerte no ha hecho falta ninguna de ellas, pero sobre todo ha estado un poco desajustado con la distancia con los hierros. No ha sido un desastre, pero sí podríamos decir que pobre. Es más, no se puede decir que Jon haya pateado mal hoy, más bien al contrario. Ha tirado un montón de putts largos que no han entrado por poco y ha sufrido muy poco para sacar los pares. Simplemente se ha generado pocas opciones de birdie.
Salvo milagro, la victoria en el Open es ya una quimera, aunque todavía le queda mucho por lo que luchar. Al fin y al cabo la quinta posición la tiene solamente a cinco golpes.



