– «Ángel, creo que ya sólo hay una manera de remontar este partido», le dice Sergio García a Hidalgo.
– «Espero que tu idea sea buena porque a mí lo único que se me ocurre es que yo agarre a Jon mientras tú le pegas una paliza, aunque no sé si es más difícil que yo pueda agarrar a Jon o que tú puedas llegar a tocarle», asegura Ángel entre las risas de todos, incluido el propio Jon Rahm.
Esta conversación se ha producido en el tee del hoyo 6 de Royal Portrush, Irlanda del Norte. Los tres españoles estaban jugando juntos la ronda de prácticas del Open Championship este martes. Habían montado un partido. Match play, mejor bola. Jon Rahm y Matti Schmid contra Sergio García y Ángel Hidalgo. Jon ha hecho saltar por los aires el duelo.
Ha empezado con par en el 1 y ha hecho birdie en el 2, en el 3, en el 4 y en el 5. Justo ahí se ha producido la charla entre Sergio y Ángel y la respuesta de Jon ha sido hacer otro birdie en el hoyo 6. Cinco menos en seis hoyos. Pasará lo que tenga que pasar, pero Jon tiene cara de ganador de Open.
Ha sido un día muy especial en Portrush. Los tres españoles presentes en este Open han jugado juntos. Pasa mucho, pero no siempre, y hay que valorarlo. Ha sido especial para Jon porque ha regresado a un campo donde jugó como amateur en 2014, volvió para el Open de 2019 con una actuación brillante y aquí está por tercera vez como uno de los grandes favoritos al triunfo.
Por supuesto, ha sido especial también para Sergio, que regresa al Open después de dos años, con la ilusión renovada tras lo que encontró en Valderrama y con lo que ha conseguido enderezar su juego largo. Y, por supuesto, ha sido especial para Ángel Hidalgo. Su segundo Grande. «Es la cuarta vez que juego con Rahm y siempre es una ocasión única. Su golf es puro fuego. Ha sido además la primera vez que juego con Sergio García. Una pasada. Se aprende mucho al lado de estos dos genios. Imagínate, mi primer recuerdo de golf que tengo es el British Open de Sergio en Carnoustie, el que se le escapó después de una semana brutal. Jugar con ellos es todo», asegura.
Han sido nueve hoyos, del 1 al 9. Después, Rahm y Sergio se han retirado y Ángel ha jugado hasta el 18. Ha tenido tiempo para captar un par de detalles. «En el hoyo 1 teníamos planeado Win (Gonzalo, su caddie) y yo pegar un hierrito ahí a la calle pa’lante, y cuando hemos visto a Jon y Sergio con la madera, le he dicho, quita, quita, si estos pegan madera no vamos a pegar nosotros un hierro. Después, me he fijado mucho en cómo lo han hecho alrededor de green, qué palos han utilizado. Por último, en el 9, lo mismo, teníamos nosotros la madera 3 desde el tee y cuando he visto que ellos iban a pegar el driver, nada, hemos cambiado», cuenta el malagueño a Ten Golf.
Ha sido una partido muy especial, afirma Ángel. De esas cosas que no se olvidan en toda la vida. Lo mismo que le ocurrió a Sergio cuando jugó con Seve y Olazábal en su primer Masters, o Jon cuando hizo lo propio con Olazábal y Sergio en Augusta. Son el privilegio que tienen a su disposición los golfistas españoles jóvenes, al tener la suerte de tener unos referentes tan únicos. «Ha sido espectacular lo dispuestos que han estado los dos a todo, a los que necesitara. Ha sido una partida muy amena. Lo hemos pasada muy bien».
Es la confirmación del buen rollo que existe entre los jugadores españoles, de las ganas que hay de ayudarse unos a otros y del magnífico estado de forma en el que Rahm llega al Open. Que vayan pensando los demás en una manera de frenarle. A ver si se les ocurre algo mejor que lo de Hidalgo.



