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El de Barrika analiza su ronda de 72 golpes este viernes en el Oepn Championship

La frustración de Rahm: «Siete hoyos muy buenos y del ocho en adelante, nada»

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Jon Rahm © Pedro Salado | Captura Sport
Jon Rahm © Pedro Salado | Captura Sport

Con una vuelta de 71 golpes, uno por encima del par, Jon Rahm ha perdido este viernes casi todas sus opciones de pelear por la victoria en el Open Championship de Royal Portrush. El de Barrika necesitará casi un milagro mañana para llegar a la ronda final con alguna opción de pelear por la Jarra de Clarete. Pero la sensación con la que se marcha este viernes es de frustración y de haber desaprovechado una buena oportunidad. Al menos esa impresión deja en sus declaraciones a Golf por Movistar+.

«Siete hoyos muy buenos y del ocho en adelante, nada…», así resumía el golfista vasco su actuación en esta segunda jornada de competición en el torneo. Eso sí, evitaba culpar a su juego con el putter del resultado final: «Sí y no. No es que tuviese… quitando los tres putts del 16, que estaba fuera de green, no es que tuviese ocasiones muy cercanas para meterlas. Estaba como mínimo a cinco metros o más. Que no es que sea fácil dejarlas cortas, obviamente es mi culpa, que quieran entrar o no es otra cosa. Pero también ha sido desde el tee, no es que hiciese malos swings, ya fuese el viento o lo que fuera, cada vez que fallaba la calle estaba en muy mala posición, ¿no? Y esa es un poco la suerte que hay que tener a veces para tener mejor resultado. Pero no sé, he tenido opciones y simplemente no he aprovechado».

Tampoco quiso Jon culpar de su vuelta por encima del par al turno de tarde y la lluvia que apareció durante algunos momentos sobre el campo: «No, hoy, quitando tres hoyos, estaba facilísimo. Más fácil no podía estar. Hoy no hay excusa, he jugado mal. Ayer sí, ayer jugué muy bien e igual era mal turno, ¿no? Pero hoy no… y los hoyos que ha llovido, en el 2 he hecho birdie. Y luego hemos tenido un poco en el 9, pero ahí desde el tee no llovía, el 10, el 11, el 12, ¿no? No, el 11 no, el 11 en el green y luego el 12, que han sido un filazo desde la calle en el 11 y en el 12 he hecho el par. El resto no, son dos hoyos y medio, mira cómo está ahora, más fácil, imposible. Es simplemente jugar mal».

El tono de decepción del campeón de Barrika daba a entender que no se da ninguna opción de ganar este Open, pese a ser un jugador que se crece en los momentos difíciles. Su desventaja de 10 golpes con el líder, nada menos que el Número Uno del mundo, parece una montaña difícil de escalar: «No, acabo de terminar, no es que no me dé opción, es que estoy de muy mala leche. Además he terminado fatal. Sin perdón el bogey del 16 y sin perdón el del 18. Con tanto hueco que hay en ese green son golpes malos. No es que no tenga esperanza, pero es que he jugado muy mal y enfadado estoy».