Inicio The Open Championship The Open Championship 2025 La masterclass de Scottie Scheffler sobre el peso de la púrpura
El Número Uno deja una profunda reflexión sobre lo que significa el golf para él

La masterclass de Scottie Scheffler sobre el peso de la púrpura

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La rueda de prensa de Scottie Scheffler en la previa del Open Championship se acercaba a su fin. Veinte minutos en los que se habían tocado muchos temas que parecían interesantes. Entonces todo giró. El Número Uno del Mundo, tenía algo que decir y vaya si lo dijo. Una especie de legado, de testamento sobre lo que el golf significa para él y el lugar que ocupa en su vida. Lo es todo y no lo es nada ha venido a decir. Daría su vida por jugar a este deporte y no dejaría que el golf le arruine el resto de su vida. Una auténtica clase magistral de lo que es el deporte de máximo nivel y cómo se puede gestionar la frustración en el día a día

La lección tiene varios puntos a destacar. El profesor arranca con claridad: «¿Es genial poder ganar torneos y lograr lo que he conseguido en el golf? Sí, me hace llorar solo de pensarlo, porque he trabajado literalmente toda mi vida para ser bueno en este deporte. Tener esa sensación de logro es algo bastante especial. Poder vivir tu sueño es muy especial, pero al final del día, no estoy aquí para inspirar a la próxima generación de golfistas. No estoy aquí para inspirar a alguien a ser el mejor del mundo, porque, ¿cuál es el sentido? Esta no es una vida verdaderamente satisfactoria para mí. Es increíble en cuanto a logros, pero no llena los lugares más profundos de tu corazón».

Como buen profesor, adereza la lección con ejemplos concretos: «Creo que es curioso. Dije algo después del Byron Nelson este año, algo así como que parece que trabajas toda tu vida para celebrar ganar un torneo… durante unos pocos minutos. Esa sensación eufórica solo dura unos minutos. Ganar el Byron Nelson en casa, literalmente trabajé toda mi vida para ser bueno en golf y tener la oportunidad de ganar ese torneo. Lo gané, celebré, pude abrazar a mi familia, estaba mi hermana, fue un momento increíble. Y luego es como: «Bueno, ¿qué vamos a cenar?». La vida sigue.

Esto le ha llevado a preguntarse para qué trabaja cada día e insiste en la idea de que la recompensa apenas dura unos segundos: «Una vez llegas al número uno del mundo, piensas: ¿y ahora qué? Realmente creo eso, porque, ¿cuál es el punto? ¿Por qué quiero tanto ganar este torneo? Es algo con lo que lucho a diario. Como cuando llegas al Masters cada año; es como: ¿por qué quiero tanto ganar este torneo? ¿Por qué quiero ganar The Open? No lo sé, porque si gano, va a ser increíble durante dos minutos. Y luego llegamos a la semana siguiente y te preguntan: «Has ganado dos majors este año, ¿qué tan importante es ahora ganar los playoffs de la FedExCup?» Y vuelta a empezar. Así que realmente trabajamos tan duro por momentos tan breves. Soy un enfermo del trabajo, me encanta practicar. Me encanta vivir mis sueños. Pero al final del día, a veces no entiendo el sentido de todo esto.

La frustración que genera y el ritmo en el que viven es sencillamente agotador: «Si termino segundo esta semana o acabo último, da igual lo que ocurra, siempre estamos pensando ya en la semana siguiente. Esa es una de las cosas más bonitas del golf, pero también una de las más frustrantes, porque puedes lograr cosas increíbles, pero el espectáculo continúa. Así es como funciona esto».

Un alumno poco conocedor de la materia, puede entender que el profesor no disfruta lo que hace. Nada más lejos de la realidad: «Me encantan los retos. Me encanta poder jugar a este deporte para ganarme la vida. Es una de las mayores alegrías de mi vida, pero ¿llena lo más profundo de mi corazón? Absolutamente no».

No es una contradicción, es ser consciente el orden de prioridades que cada uno encuentra en su vida y en el caso de Scottie, el amor por su familia y el golf son asignaturas que se complementan: «Me encanta jugar al golf. Me encanta competir. Me encanta vivir mis sueños. Me encanta ser padre. Me encanta poder cuidar de mi hijo. Me encanta poder mantener a mi familia gracias al golf».

El golf es importante, pero insiste en que no lo es todo y deja claro que tiene líneas rojas: «Cada día cuando me levanto temprano para ir a entrenar, mi mujer me da las gracias por trabajar tan duro. Y cuando llego a casa, yo intento agradecerle todos los días que cuide de nuestro hijo. Por eso siempre digo que mi prioridad es la familia, porque lo es de verdad. Me siento afortunado por poder jugar al golf, pero si algún día eso empieza a afectar a mi vida familiar o a la relación con mi mujer o con mi hijo, ese será el último día que juegue al golf como profesional. Esto no lo es todo. No es lo más importante de mi vida. Por eso me pregunto por qué me importa tanto. Porque preferiría ser un gran padre antes que un gran golfista. Al final del día, eso es lo que realmente importa para mí», sentencia como intentando descifrar la paradoja en la que se encuentra

¿Quiere decir esto que a Scheffler no le importa el resultado? Ni mucho menos: «Apesto perder. Lo odio. De verdad, y también por eso trabajo tan duro para evitar perder, pero el golf es un deporte en el que pierdes mucho más de lo que ganas. Es así de simple. En el baloncesto o en el fútbol, cuando solo hay dos equipos, puedes ganar más de lo que pierdes. Creo que estaba viendo unas estadísticas… era uno de los mejores tenistas, quizás Federer o Djokovic o alguien así. Solo ganaban como el 48% de los puntos. Jugar un deporte profesional es algo muy raro. Lo es de verdad. Porque ponemos tanto esfuerzo, trabajamos tanto para algo que es tan efímero. El sentimiento de ganar no dura tanto.

Scheffler cierra con una reflexión final que es un buen compendio de todo lo que vive: «Cuando me siento al final del año a reflexionar, como haber ganado el Masters o el PGA Championship, tengo un profundo sentido de gratitud y aprecio, pero es difícil explicar cómo… simplemente no llena. Es una búsqueda insatisfactoria. Supongo que lo que intento decir es que este no es el lugar donde encontrar la satisfacción. Es algo por lo que puedes estar muy agradecido y sentir mucho aprecio, como dije, es literalmente una de las cosas más divertidas que puedo hacer en la vida. Me encanta competir, pero al final del día, no es lo que me llena».