Inicio The Open Championship The Open Championship 2025 Mucho cuidado con el fantasma del viejo PG Stevenson
Sirvió como profesor de Royal Portrush durante más de medio siglo y da nombre al hoyo 11 del Dunluce course

Mucho cuidado con el fantasma del viejo PG Stevenson

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Max Faulkner posa con la Jarra de Clarete conquistada en Royal Portrush en 1951.
Max Faulkner posa con la Jarra de Clarete conquistada en Royal Portrush en 1951.

Su nombre era Philip George Stevenson, aunque a él siempre le gustó que le llamaran ‘Stevie’. Fue un renombrado instructor de swing y fabricante artesanal de palos de golf en Irlanda del Norte. «En aquellos días, si uno quería comprar un buen juego de maderas, debía acudir a Stevie», recordaba hace años Ian Bamford, historiador del Royal Portrush Golf, sede esta semana del Open Championship.

PG Stevenson trabajó como profesional de Royal Portrush entre 1922 y 1977. Se pueden imaginar. Más de medio siglo. Allí era una institución. No sólo daba clases de golf y fabricaba palos, también hizo sus pinitos en el diseño. De hecho, ayudó a reformar dos hoyos del Dunluce course de Portrush. Uno de ellos fue el 11. El monstruo. El hoyo más difícil del Open de 2019. Un par 4 de 475 yardas (este año se le ha añadido una respecto a la edición anterior) que se jugó en una media de 4,35 golpes.

Como saben, en las islas británicas e Irlanda existe la tradición no escrita de poner un nombre a los hoyos. Por ejemplo, el hoyo 16 del Dunluce, un par 3 muy complicado, se denomina: Calamity Corner. El hoyo 4 recibe el nombre de Fred Daily, ganador del Open en 1947 nacido en Portrush. Incluso, curiosamente, hay un jugador este año en el field que da nombre a uno de los hoyos. Se trata de Darren Clarke. Es el 9. Antes se conocía como Tavern. Le pega todo.

Pues bien, el hoyo 11 se llama, claro, PG Stevenson y esta semana habrá que andar con cuidado no vaya a ser que se asome por allí el fantasma del viejo profesor. Este hoyo puede destrozar más de una vuelta. Más de un Open. En 2019 jugaron el Open 156 jugadores, de los cuales pasaron el corte un total de 73. Esto significa que de jueves a domingo se jugó el hoyo 11 en 458 ocasiones. O lo que es lo mismo, hubo 458 oportunidades de hacerle birdie. Sólo cayeron 41. Sólo el jueves, en el hoyo 12, un par 5 que curiosamente es el más fácil del campo de largo, se hicieron 58 birdies. Ya ven, palo y zanahoria en esta secuencia.

De los 73 jugadores que pasaron el corte hace seis años, apenas siete lograron jugar bajo par el 11 en el acumulado de los cuatro días. Los mejores resultados fueron para Rickie Fowler y Dylan Frittelli. Ambos registraron un parcial de dos bajo par. Fowler juega este año. Frittelli, no. Los otros cinco que hicieron un parcial de uno bajo par en 2019 fueron Tyrrell Hatton, Alex Noren, Lucas Glover, Joost Luiten y Yuki Inamori. De ellos sólo están este año Glover y Hatton. Por cierto, Frittelli fue el único que logró hacerle tres birdies.

De entre los que fallaron el corte, un total de 83 jugadores, jugaron bajo par el 11 en los dos primeros días un total de nueve golfistas. Entre ellos, curioso, Tiger Woods, Rory McIlroy, Adrián Otaegui o Takumi Kanaya. Lo de Kanaya tiene una explicación que va incluso más allá del golf. Contaba esa semana con una ayuda muy especial. Su caddie fue Gary Stevenson, nieto del mítico PG. No tenemos que contarles lo que es capaz de hacer un abuelo por su nieto…

Gary Stevenson, a la derecha, con el peto de caddie de Royal Portrush.
Gary Stevenson, a la derecha, con el peto de caddie de Royal Portrush.

Así las cosas, sólo hay cuatro jugadores en este Open que saben lo que significa derrotar al fiero PG Stevenson: Fowler, Hatton, McIlroy y Kanaya. A modo de curiosidad, Jon Rahm jugó los cuatro días y su parcial fue de +2, con dos pares y dos bogeys, mientras que Sergio García le hizo también +2, pero logró arrancarle un birdie. Curiosamente, en 2019, hasta cuatro españoles lograron hacerle un birdie al 11. Además del citado García, lo consiguieron Rafa Cabrera Bello, Otaegui y Campillo.

El legado de PG Stevenson va mucho más allá de ese hoyo 11. Su hijo David, conocido como Dai, trabajó también durante más de dos décadas en Portrush y ahora continúa el nieto Gary con la saga. Veremos si no es PG Stevenson quien se encarga de arruinar el Open de cualquiera de los candidatos el domingo. En cualquier caso, hay que tener mucho cuidado con él.

PD: PG Stevenson compitió en el primer Open Championship que se celebró en Royal Portrush en 1951 y que acabó con victoria de Max Faulkner. Falló el corte con dos rondas de 81 y 79 golpes. No hemos encontrado qué resultados hizo en el hoyo 11. Las maderas con las que Fred Daly ganó el Open de 1947 fueron realizadas por PG Stevenson. Un mito auténtico.

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