Lo de Richard Teder es un cuento de Disney. Tiene 20 años, es amateur y se va a convertir en el primer golfista de Estonia que participa en el Open Championship. Se clasificó en la previa de West Lancashire de manera dramática. Le valía un bogey en su último hoyo para sacarse el billete a Royal Portrush y, sin embargo, cometió doble bogey y tuvo que salir al desempate contra Sam Bairstow y Ronan Mullarney. En el tercer hoyo de playoff descerrajó uno de sus ya famosos misiles tierra aire desde el tee, la dejó a 80 metros del hoyo y la metió. La bola picó corta de green, dio cinco botes hacia adelante y acabó dentro del agujero. Eagle. Se acabó el playoff. Directo al Open con la bola extra.
Teder es la Cenicienta de este Open. Filip Jakubcik, otro amateur, es también el primer checo de la historia que juega el Open esta semana, pero puestos a competir es innegable que hay mucha menos tradición de golf en Estonia que en Chequia. Lo de Feder es bastante más milagroso. Nació en Tallin el 29 de noviembre de 2004, diez años y un puñado de días más tarde que Jon Rahm. Empezó a jugar al golf a los siete años y hay que decir que puso todo el empeño del mundo. Mucho mérito. Era el bicho raro en un país donde sólo hay diez campos de golf. En Chequia, por ejemplo, hay registrados más de cien.
Teder comenzó a destacar muy pronto por su estratosférica pegada. Poca broma. Jordi García del Moral desvela a Ten Golf: «en Sotogrande, en enero, hace 310 metros de vuelo y su velocidad de palo es de 131 millas por hora». Jordi es la conexión española de Richard. Desde siempre su familia fue una enamorada de la Costa del Sol. Por eso, cada año, entre los meses de noviembre y enero se trasladan a Marbella. A finales de 2022 contactó con Jordi por Instagram. Le pidió si le podía echar un cable mientras estaba en España.
«Richard tiene su entrenador en Estonia. Es el que lo lleva y es con el que está aquí en el Open. Yo sólo le ayudó los meses que está en Marbella. Damos una clase cada 15 días para ver cómo van las cosas y ajustar lo que sea necesario. Yo no toco nada de su swing. Una vez, por ejemplo, me preguntó si yo pensaba que debía corregir su postura en lo alto del backswing, ya que tiene el palo un poco tumbado y apuntando a la izquierda. Yo le di mi opinión. Le dije que no tocaría nada porque le funciona. A ver si por tocar algo, el resto se va a descolocar», afirma Jordi.
Hay que darle todo el crédito del castellonense por su honestidad. Insiste, para que no quede ninguna duda, en que él no es su entrenador, sólo le echa una mano cuando se lo pide, sobre todo con números, trackman, etcétera… Una de las cosas que ha trabajado con él, por ejemplo, es como se más efectivo con bolas bajas contra el viento. Ajustes concretos y muy puntuales. En cualquier caso, lo conoce muy bien y nos cuenta algunos detalles de un jugador que quiere dar que hablar.
La pegada es la principal virtud de Teder, a pesar de que no lo aparenta por su físico. Se parece a David Puig. Muy delgado. Sin embargo, desarrolla una velocidad de palo alucinante. «La primera vez que lo vi allá por finales de 2022 o principios de 2023 me dejó impresionado por su calidad de impacto. Aluciné. Su pegada es indescriptible», afirma. Tanto es así que el lunes se estuvo picando en el campo de prácticas con Bryson DeChambeau para ver quién la pegaba más largo. Están así o así. El norteamericano hizo alguna yarda más de vuelo, pero Teder generó más velocidad de bola. Es una locura. Pues eso, 310 metros de vuelo en Sotogrande, nivel del mar, y con frío… Su velocidad de palo es 131 millas por hora, mientras que DeChambeau ha llegado a 139 en alguna ocasión, pero su media es 132. Están ahí, ahí.
Teder ya ha hecho cosas en el mundo amateur. Ahora ocupa el puesto 80 del ranking mundial, pero ha llegado a ser 63º, tiene tres victorias y algunos resultados destacados como un tercero en la Copa de Andalucía, tercero también en el Campeonato Amateur de Portugal y este año llegó a cuartos de final del British Amateur. Precisamente, en ese duelo de cuartos iba dos arriba a falta de tres hoyos y perdió el 16, 17 y 18. Se quedó a un paso de las semifinales.
En cuanto a su carácter, Jordi asegura que es un poco tímido hasta que se encuentra a gusto. En esto también tiene un aire a David Puig. Su punto más débil es el putt. De hecho, en los últimos tiempo está pateando con un escoba de la marca LAB, un instrumento que se ha puesto muy de moda entre aquellos que no van sobrados en los greenes.
Su presencia en el Open es ya un éxito, pero Richard Teder sueña con llevar el nombre de Estonia un poco más lejos. Es muy joven, le gustan los links y es capaz de hacer vueltas muy bajas. Veremos hasta dónde es capaz de llegar. El objetivo es que nunca lleguen las doce de la noche. Al menos, esta semana…



