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Crónica de la primera jornada del Open Championship 2025

Rory se interpone en el camino de los ingleses

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Rory McIlroy durante la primera jornada del Open Championship 2025. © Golffile | Stefano DiMaria
Rory McIlroy durante la primera jornada del Open Championship 2025. © Golffile | Stefano DiMaria

Es muy difícil ganar un Open Championship cogiendo dos calles en una ronda. Lo sería, incluso, si tal desatino sólo se diera en una sola de las cuatro rondas. Así no se gana ni un Open Championship ni casi ningún otro torneo, seguramente. Sin embargo, todavía es posible (y hasta probable) que Rory McIlroy (-1) pueda ganar el próximo domingo en Royal Portrush, a pesar de haber cazado, efectivamente, sólo dos calles en la primera jornada.

Como mínimo hay dos lecturas que pueden hacerse de su vuelta de 70 golpes, una menos en el día, y que cada cual (incluido Rory) escoja la que más le guste. La primera: mucho va a tener que mejorar el norirlandés desde el tee para siquiera dejarse ver en lo que resta de torneo. Y la segunda: Rory, en realidad, ya se ha quitado de encima el día atravesado y sin embargo ahí está, bajo par y a tres golpes de los cinco líderes (el chino Haotong Li, el inglés Matt Fitzpatrick, el danés Jacob Skov Olesen, el sudafricano Bezuidenhout y el estadounidense Harris English), fundamentalmente porque su actitud en el campo ha sido sobresaliente. Desde este punto en adelante sólo puede mejorar y encima se le ha visto muy templado en los greenes. Ya se pueden ir echando a temblar los demás.

Si McIlroy llega a firmar hoy un 75, nadie se hubiera extrañado. Qué manera de fallar tiros desde el tee por la izquierda, casi uno detrás de otro, llevando además la bola a posiciones cuando menos delicadas. Y el caso es que llegaba a situarse con tres menos después de diez hoyos y había que estar haciendo la cuenta de la vieja para dar crédito. Buenos terceros tiros en los pares 5, algún canutito, el par 4 corto del hoyo 5 bien exprimido… Y ahí estaba. Después, la realidad de su precario golf se imponía y comenzaba a sufrir, pero terminaba con un birdie algo sortudo en el 17 y a punto estaba de enchufar un purazo de birdie en el 18 para despedir esta rara jornada. Ha hecho mucho más que rebelarse para salvar un mal día. Y veremos si no ha ganado medio Open…

Sólo ha habido dos tarjetas sin bogeys. Las de Haotong Li (-4), uno de los líderes, y Justin Rose (-2). La presencia del chino en lo alto no sorprende demasiado: siempre fue un jugador llamado a dar la nota, dicho en el mejor de los sentidos, y ahora además ha encontrado una versión de juego mucho más consistente: la semana pasada fallaba su primer corte del año, un hecho absolutamente inusual en este jugador a estas alturas de la temporada. En cuanto a Rose… Si fuera por ganas e intensidad mañana mismo le daban ya la Jarra de Clarete.

A ver si va a ocurrir que este Open sea el de los ingleses. Han pasado ya 33 años desde el último triunfo de un inglés en este torneo, que fue aquel tercero de Nick Faldo en 1992. Un paréntesis gigantesco, excesivo, que se está dando por primera vez en la historia, desde que el amateur John Ball, cantara victoria para Inglaterra en el Open de 1890. Pero esta semana, de entrada, además del citado Rose y del colíder Fitzpatrick, tenemos a Tyrrell Hatton (-3), que viene de hacerlo muy bien en el US Open y que parece haberle cogido el hilo a los Grandes, su asignatura pendiente hasta la fecha. Incluso Lee Westwood (-2) viene fino y dispuesto a hacer ruido. Y Matthew Jordan (-2). Y Aaron Rai (-2). Inglaterra clama venganza

También se han dado hasta cinco tarjetas sin un solo birdie. Y llama la atención que dos de ellas sean las de Wyndham Clark (+5) y Bryson DeChambeau (+7). A DeChambeau, en concreto, se le ha visto demasiado desorientado desde bien pronto. Muy incómodo. Y hasta resignado. Más allá del puro objetivo del corte, que en si mismo parece complicado, estos dos jugadores necesitan darse mañana un baño de autoestima en el Dunluce course de Royal Portrush, para cerrar la temporada de los Grandes de otra manera.

¡Viva la igualdad y vivan los torneos apretados! No lo decimos nosotros, lo ha dicho hoy Royal Portrush. Después de los primeros 18 hoyos tenemos a setenta jugadores en un margen de cinco golpes con la cabeza. Hagamos algunas comparaciones. En el pasado Masters teníamos en este mismo margen de cinco golpes a sólo diez jugadores después de la primera ronda; en el PGA la cifra se iba a 28 jugadores; y en el US Open se llegaba a 32. La diferencia es notoria, como se ve. En un margen de seis golpes con la cabeza, una diferencia que todavía parece salvable en 54 hoyos, encontramos a casi un centenar. Seguro que algo ha tenido que ver el hecho de que, al final del día, las cambiantes condiciones de juego hayan repartido la suerte con cierta equidad. Parecía, es verdad, que los partidos más tempraneros se estaban llevando la peor parte de viento y agua, pero los últimos también han tenido lo suyo, con rachas intensas.

Resultados en directo del Open Championship 2025