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Crónica de la victoria de Scottie Scheffler en el Open Championship

Scottie y el Open se honran mutuamente

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Scottie Scheffler posa con el trofeo de ganador del Open Championship 2025. © The Open
Scottie Scheffler posa con el trofeo de ganador del Open Championship 2025. © The Open

El nombre de Scottie Scheffler (-17) ya está inscrito en la Jarra de Clarete. Y aunque el THE OPEN, este Grande inmenso, abuelo y padre de los demás, está por encima de cualquier nombre, desde luego su historial acaba de ser especialmente honrado con dicha inscripción. Si no ocurre nada extraño, además, no será la última vez que su nombre sea grabado a golpe de cincel en la base del trofeo, porque este jugador estadounidense apunta a cotas inalcanzables para todos los que no se llamen Jack Nicklaus, Tiger Woods, Walter Hagen, Ben Hogan o Gary Player.

Scottie despejaba hoy cualquier atisbo de incertidumbre acerca del ganador final con un segundo golpe maravilloso en el hoyo 1, muy al modo y manera que demanda un links, aprovechando el contorno del green para dejarse el birdie dado. Hasta llegar al hoyo 8 aquello era realmente el paseo triunfal de un titán inalcanzable para el resto, pero el golf siempre plantea una penúltima emboscada que salvar. Le caía a Scheffler un justo doble bogey en ese hoyo 8, pero a continuación el americano iba a mostrarle al mundo otra vez cuáles son sus poderes…

Se había salido de su burbuja unos minutos después de embocar un putt de par en el 6 desde más de cuatro metros (jugó un mal hoyo 7 y un horrible hoyo 8). Pero regresaba a ella con naturalidad para impartir una exhibición de locura. Mucha atención al dato: desde que firmara el doble bogey, con diez hoyos por jugar y con la Jarra de Clarete en juego de nuevo, Scheffler iba a cazar todos los greenes en regulación y se iba a dejar en realidad hasta nueve opciones razonables de birdie, desde distancias que iban del metro y medio a los siete metros, muchas de ellas en torno a los tres metros de distancia, una verdadera salvajada un domingo de Grande, con el triunfo en juego y sin necesidad alguna de forzar la maquina. Sólo embocaría dos de ellas, no le hacía falta mucho más, pero verdaderamente, hay que insistir, su final de ronda podía haber sido apoteósico y de récord.

También conviene apuntar, es cierto, que el resto de candidatos, que ya lo tenían muy complicado, tampoco apretaban demasiado o en el momento oportuno. Ni Rory, ni Fitzpatrick, ni Haotong Li o Hatton; ninguno conseguía producir ese arranque eléctrico y vertiginoso que pudiera meter en un apuro al Número Uno del mundo, que le hiciera pensar, que de verdad lo tensara. Puede que al tramo final le faltara emoción, pero vamos a dejarlo estar, que este casamiento tenía que producirse antes o después de la manera que fuera: si el Open queda honrado con la inclusión de Scheffler en el palmarés, más honra todavía gana el jugador con la bella y tradicional etiqueta de ‘Campeón golfista del año’ que recibe el vencedor del Open. Viene siéndolo, campeón golfista del año, desde hace unas cuantas temporadas, es sencillamente inabordable para el resto.

Exactamente: está en otra dimensión. Este año, incluso, en los dos Grandes en los que se le ha visto menos, ha enchufado menos, o sencillamente no ha estado tan acertado, terminaba apareciendo dentro del top ten por castigo. Si hay algún jugador que pudiera conseguir el Grand Slam en un solo año, desde luego sería él. Realmente parece un objetivo imposible, no nos volvamos locos: Jack y Tiger no pudieron con él y con eso está dicho casi todo. Pero sólo Scheffler parece capacitado para reabrir este debate.

Suma ya cuatro Grandes con 29 años recién cumplidos. No está nada mal. Y el año que viene, cuando se acerque el mes de junio (y quizá haya incrementado esa cuenta, no lo descartemos) nos volveremos todos locos, y lo volveremos loco a él seguramente, la que te espera, Scottie, con la posibilidad de que cierre su particular Grand Slam Career en Shinnecock Hills, donde se jugará el US Open, el único que le falta por añadir al palmarés. A ver cómo se carga con tan monstruosa expectativa. Que le pregunte a Rory. Las espaldas del muchacho, eso sí, parecen suficientemente anchas, siempre y cuando no se le cruce un ravioli despistado o un poli enfurruñado en su camino.

Resultados finales del Open Championship 2025