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Crónica de la tercera jornada del Open Championship

Seguro que algún incauto anda pensando ya en otro Grand Slam Career…

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Scottie Scheffler durante la tercera jornada del Open Championship 2025. © Golffile | Stefano DiMaria
Scottie Scheffler durante la tercera jornada del Open Championship 2025. © Golffile | Stefano DiMaria

– Scottie Scheffler (-14) ha puesto la directa rumbo a su cuarto major y a su primera victoria en un Open Championship, el Grande que al fin y al cabo más solera (y prestigio) aporta al palmarés de los campeones de leyenda, que es justo lo que este jugador aspira a ser. Porque, aunque no lo exprese abiertamente y no se salga del guion de una de sus sentencias preferidas, aquella de “yo lo que quiero es sencillamente jugar lo mejor que pueda en cada torneo”, Scheffler tiene sueños de grandeza deportiva.

Hoy ha firmado un 67 en la jornada del movimiento, registro que ha reforzado su liderato hasta el punto de salir mañana a jugar la ronda decisiva con cuatro golpes de ventaja sobre su inmediato perseguidor, el chino Haotong Li (-10), cinco sobre Matt Fitzpatrick (-9), y seis sobre Rory McIlroy (-8), Tyrrell Hatton (-8), Harris English (-8) y Chris Gotterup (-8). Más allá de Scheffler ya se hace difícil pensar en otro ganador; más allá de estos seis jugadores, se hace imposible.

Hasta Scheffler comete errores, por supuesto. Hoy, por ejemplo, ha tardado más de la cuenta en poner su vuelta en marcha más que nada porque ha fallado un putt muy corto de birdie en el hoyo 2. Luego, en los hoyos 11 y 14 todo apuntaba al bogey, tras fallar el segundo golpe en el primero de ellos y la salida en el segundo, dos de los escasísimos errores groseros (llamémoslos así) de este jugador en lo que llevamos de semana, pero salvaba ambas situaciones con sendos putts de par embocados desde unos tres metros de distancia. Si Scottie se pone en este plan resulta ya casi imposible quitarte la soga que amablemente te pone el texano en el tee del 1…

Al final, se pone uno a hacer cuentas y confirma que Scheffler lleva anotado un solo bogey en los últimos 43 hoyos y sólo tres en las tres rondas que se llevan disputadas. Es un prodigio de fiabilidad y eficiencia que mete en cintura al más pintado, se llame como se llame, que doma con mano sabia y firme al potro más salvaje. Para colmo, errores puntuales al margen, no ha dejado en toda la semana de sentirse muy cómodo en los greenes del Dunluce Course de Royal Portrush. Ya lo dijo Tiger, repitámoslo una vez más: “cuando Scottie sufre en los greenes, termina dentro del top ten; si patea decente, gana; si patea bien, ni lo ves”.

– Haotong Li, sea como sea, promete emociones fuertes en la jornada dominical, saliendo en el partido estelar junto al gran campeón. Por falta de arrojo no va a quedar. Le sobra al bravísimo jugador chino, que guarda entre sus virtudes una muy particular, cientos de veces demostrada y que puede resultar muy útil en tan complicada tesitura: si pierde la senda suele encontrar la manera de retomarla. Dicho de otro modo: Li no es de los que bajan los brazos cuando aparecen las primeras dificultades. Puede que el chino aporte la nota exótica de la semana y entre los candidatos finales a la victoria, pero no debemos considerarlo un invitado de piedra. Tiene genio, recursos y un swing mucho más consistente que el de hace un tiempo no tan lejano.

– Fitzpatrick y Hatton todavía se han dado una oportunidad de devolverle al golf inglés la Jarra de Clarete 32 años después del último triunfo de Nick Faldo en este torneo. Van a necesitar, eso sí, una ronda más entera y convincente que la de hoy, sobre todo en el caso de Fitzpatrick. Eso y que Scottie no ande fino. Es mucho pedir, pero al texano, con toda seguridad, también le va a costar conciliar el sueño esta noche.

Hubiera sido una verdadera locura que el bello galopar de Rory McIlroy lo hubiera llevado hoy hasta el mismísimo partido estelar, cara a cara el Número Uno y el Número 2 del mundo en el último Grande del año. Con Rory, por ser quien es, nos atreveremos a ir un poco más lejos: quizá, sólo quizá, sea capaz mañana de firmar la tarjeta del año, del siglo, jugando justo por delante de Scheffler, para darse una oportunidad.

Y ahora bajemos los pies a la tierra. Y también, por qué no, pequemos de incautos: lo normal será que mañana, a estas horas, andemos ya recordando la sede del próximo US Open, el de 2026, donde Scottie bien podría afrontar la primera oportunidad de cerrar antes de cumplir los treinta su particular Grand Slam Career. Vaya por adelantado que la cita será en Shinnecock Hills…

Scheffler torcería el gesto, hasta se enfadaría, con la sola mención de esta idea loca. Y con razón. Pero que sepa el texano que es él, con la lógica aplastante de su divino juego, quien nos ha dado permiso a todos para adelantarnos a los acontecimientos. Para soñar.

Resultados en directo del Open Championship