Inicio Tengolf TV Ataque demoledor de Rory a DeChambeau: «No le tengo especial simpatía»
Rory no se muerde la lengua, defiende la penalidad y reprocha a DeChambeau su actuación

Ataque demoledor de Rory a DeChambeau: «No le tengo especial simpatía»

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Rory McIlroy no se mordió la lengua cuando le preguntaron por la polémica protagonizada por Bryson DeChambeau durante la jornada del viernes en el 154º Open. El norirlandés respaldó sin reservas la penalización de dos golpes impuesta al estadounidense y fue todavía más contundente al valorar todo lo que sucedió después, cuando la resolución del caso se prolongó y jugadores, voluntarios y personal del torneo tuvieron que esperar.

McIlroy explicó que presenció la acción en directo desde la zona de jugadores junto a varios compañeros. Según su relato, la reacción entre quienes estaban viendo las imágenes fue inmediata.

«Lo estaba viendo en directo. Estaba en la zona de jugadores con varios golfistas y, en cuanto dio el paso hacia la bola, todos nos miramos. Fue como: “Eso no ha parecido correcto”», aseguró tras completar su tercera vuelta.

La situación terminó en manos de los árbitros, que impusieron a DeChambeau una penalización de dos golpes. Para McIlroy, la decisión no admite demasiadas interpretaciones.

«Cuando me enteré de que los árbitros lo habían llamado, creo que todos tuvimos bastante claro el motivo. No hay ninguna duda de que mejoró la línea de su backswing», afirmó.

El norirlandés evitó asegurar que DeChambeau hubiera actuado deliberadamente, pero sostuvo que la intención no modificaba la infracción ni la sanción correspondiente.

«Que fuera un descuido o que fuera intencionado no creo que importe. Espero que fuera un descuido, pero la penalización de dos golpes estuvo totalmente justificada», añadió.

«No voy a fingir que voy a defender a Bryson»

Las declaraciones más duras de McIlroy llegaron cuando le preguntaron por lo ocurrido después de la decisión arbitral. El proceso se alargó, la noche terminó más tarde de lo previsto y el resto de los implicados tuvo que permanecer esperando hasta que se resolviera definitivamente la situación. Básicamente, para conocer todos sus horarios de salida del sábado. Dependía de con qué resultado y en qué posición terminaba Bryson. Hasta que no hubo resolución, los árbitros no publicaron los tee times. Es decir, nadie sabía a qué hora jugaban al día siguiente.

Fue entonces cuando Rory dejó a un lado cualquier intento de diplomacia. «Fue una noche larga para todos. No voy a fingir aquí que voy a defender a Bryson. No le tengo especial simpatía», señaló.

McIlroy cuestionó además la autenticidad del comportamiento público de DeChambeau y sugirió que muchas de sus actuaciones responden a una voluntad de generar repercusión. «Creo que mucho de lo que hace es para la galería. Creo que muchas cosas las hace para llamar la atención», declaró.

El seis veces campeón de Grandes tampoco aprobó la manera en la que se desarrollaron los acontecimientos una vez comunicada la sanción. Su crítica incluyó el efecto que la espera tuvo sobre todos los que trabajaban o participaban en el torneo.

«Mantener el torneo como rehén de esa manera y tenernos a todos esperando —jugadores, voluntarios y todo el mundo— hasta que él se marchara no me pareció que ofreciera una buena imagen», explicó.

McIlroy no habla de intencionalidad, pero sentencia: «No tuvo buena pinta»

Preguntado directamente por si pensaba que DeChambeau era consciente de lo que estaba haciendo, McIlroy volvió a evitar una acusación expresa. No quiso entrar en la intención del estadounidense, aunque sí reiteró las dudas que le provocaron las imágenes.

«Él va a decir lo que tenga que decir. Yo no estoy dentro de su cabeza y no sé lo que estaba pensando, pero no tuvo buena pinta», respondió.

Rory también reconoció la dificultad de aplicar el mismo grado de vigilancia a todos los participantes. Mientras cada golpe de las principales figuras puede quedar registrado por las cámaras, muchos otros jugadores completan parte de sus vueltas sin una cobertura televisiva equivalente.

«Es difícil. Hay muchos jugadores cuyos golpes no están siendo grabados. Se puede decir que eso es injusto o que este tipo de cosas puede suceder más veces de las que conocemos. Es imposible vigilar a todo el mundo y por eso el golf es, en gran medida, un deporte en el que cada jugador debe arbitrarse a sí mismo», explicó.

Sin embargo, considera que el caso de DeChambeau fue diferente por la existencia de imágenes suficientemente claras. «Cuando hay pruebas evidentes, como ocurrió anoche, entonces la historia cambia», concluyó.

McIlroy no se ve con una gran oportunidad de victoria

En el plano deportivo, McIlroy (-2) reconoció que su tercera jornada tuvo demasiados momentos irregulares. El norirlandés considera que volvió a dejarse varios golpes por el camino y lamentó especialmente no haber encontrado durante toda la semana la velocidad adecuada en los greenes. Hoy ha hecho 69 golpes y está a ocho del liderato.

«Jugué razonablemente bien durante buena parte del recorrido, aunque estuve un poco desordenado en algunas zonas. Siento que podría haber hecho 67 o 66», admitió.

Rory no descartó por completo una remontada durante la última jornada, especialmente después de las numerosas vueltas muy bajas que se han visto durante la semana, pero fue realista respecto a sus posibilidades.

«Nunca digas nunca. Si mañana salgo y consigo llegar a dobles dígitos, no se sabe qué puede pasar. Pero, desde luego, no voy a salir pensando que tengo una gran oportunidad de ganar», sentenció.

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