Jordan Spieth llega al Open Championship con la convicción de que su juego atraviesa un momento mucho mejor de lo que reflejan sus resultados. El campeón de la edición de 2017 en Royal Birkdale compareció este lunes en la sala de prensa con un mensaje de confianza y paciencia, convencido de que está mucho más cerca de volver a pelear por los grandes títulos de lo que indican sus últimas clasificaciones.
«Me siento mejor de lo que muestran mis resultados», aseguró el estadounidense, antes de explicar por qué mantiene intacta la confianza. «Estoy bastante frustrado con los resultados teniendo en cuenta dónde sé que está mi juego. Es mejor que hace cuatro o cinco años, cuando volví al top 10 del mundo. Sin ninguna duda es mejor que entonces; simplemente no se está reflejando en los resultados», explicó.
Spieth considera que su situación actual no responde a una falta de nivel, sino a una cuestión de tiempo: «Es una mentalidad de seguir el camino. A veces estas cosas se retrasan. En ocasiones recibes la recompensa enseguida y otras veces tarda un poco más. Así es como siento que está ocurriendo ahora mismo».
El texano incluso lanzó un aviso de cara a las próximas semanas. «Cuando se destape el tarro, siento que puedo entrar en una racha tan buena como la de cualquiera», afirmó con una sonrisa, convencido de que la primera victoria puede abrir la puerta a una serie de buenos resultados.
Uno de los argumentos que utiliza para sostener ese optimismo es su rendimiento en los grandes escenarios: «En los tres majors de este año he pegado la bola de tee a green lo suficientemente bien como para ganar, pero he tenido tres de mis peores semanas con el putter. El golpe de putt está bien; simplemente no han querido entrar».
Spieth explicó que incluso ha llegado a cuestionarse si su percepción era demasiado optimista, pero los datos le han reforzado en su idea: «Tuve que preguntarme si realmente estaba jugando tan bien como creía. Me puse a analizar las estadísticas y sigo pensando que tengo una buena lectura de dónde está mi juego. Conozco los golpes que necesito ejecutar y las distancias que debo hacer. Sólo tengo que seguir insistiendo».
El campeón del Open de 2017 también dejó claro que, a sus 32 años, sigue creyendo que puede volver a alcanzar el nivel que le llevó a ser número uno del mundo. «Nunca dejaré de creer que puedo volver a mi mejor versión. Si dejas de perseguir tu techo, no le veo sentido a seguir jugando», aseguró. De hecho, sostiene que actualmente hace algunas cosas incluso mejor que en su mejor época: «Hay aspectos de mi juego que ahora hago significativamente mejor que cuando era Número Uno del mundo. Por eso no hay nada que deba impedirme creer que puedo volver a ese nivel».
Todo ello lo dijo en un escenario muy especial para él. Royal Birkdale le devuelve inevitablemente a la histórica victoria de 2017 y, sobre todo, al inolvidable hoyo 13. «Probablemente es el hoyo del que más me han hablado en toda mi carrera», reconoció entre risas, recordando aquel caótico episodio que terminó resolviendo con un bogey que todavía hoy considera «como haber recuperado un golpe».
Ahora espera escribir un nuevo capítulo en un campo que define como «quizá el recorrido más difícil del Open Championship«. Y lo afronta convencido de que su gran semana está más cerca que nunca, aunque los resultados todavía no lo hayan demostrado.



