
Pablo Larrazábal se plantó en el tee del hoyo 6 con unas ganas terribles de tirar la toalla. Su comienzo fue demoledor. Bogey, doble bogey, bogey. Hoyos 3, 4 y 5. No le salía nada y el descalabro acechaba tras la esquina. Pero en ese momento todo cambió…
Se paró, habló con su caddie, reflexionó y se puso el traje de luces. Como los buenos toreros. Honrado. Miró hacia su alrededor y se dijo: “toda esta gente ha pagado su entrada para ver un espectáculo. No vienen sólo a ver a McIlroy o a los líderes, también me quieren ver a mí y tengo que darles algo”. Funcionó como un resorte en su cabeza. Sacó la muleta y se puso a lidiar una jornada de golf complicada, con un viento muy fuerte, capaz de sacar del sitio al más experto de los golfistas. “Si tiro la toalla después del 5, hoy me hago fácilmente 90 y tantos o 110 golpes. No hay límites”, explicaba tras entregar una tarjeta de 75 golpes para un total de +9.
Larrazábal no sólo mantuvo el tipo ante la adversidad, sino que consiguió marcharse a casa con una sonrisa en la boca y fortalecido para los próximos envites. No es poca cosa. Una buena lección. “Ha sido una lucha impresionante. Me siento contento y muy orgulloso de lo que he hecho a partir del hoyo 5. La diferencia con el resultado de ayer es de sólo un golpe, pero hoy hay mucho ganado”, apuntó.
El público no era la única razón importante para agarrarse. Había otras. Unas que Pablo siempre lleva metidas en la bolsa de palos y las remira de vez en cuando. “Pensé en el ránking mundial, en seguir entre los 100 primeros, en las ganancias para la Race to Dubai y en donde estoy. Este el mejor torneo del mundo y había que seguir. No le podía fallar al golf”. Otro gesto torero.
Larrazábal sale por tanto reforzado de Royal St. George's. De hecho, se marcha después de dos días (jueves y viernes) en el top ten de un torneo con los mejores jugadores del mundo. “Sé que si todo sale rodado puedo pelear incluso por ganar un major”. Buena lectura para jugador que en menos de un mes estará jugando el PGA Championship, el cuarto major de la temporada.
El jugador barcelonés descansará ahora unos días en su casa y posteriormente viajará a Estados Unidos para jugar el WGC Bridgestone y el PGA Championship. Otras dos citas para elegidos.


