
Situemos la acción en el green del hoyo 9. Pablo Larrazábal (-2 tras una vuelta de 70 golpes, par en el día, todavía dentro del top-ten) sumaba hasta ese momento 26 hoyos consecutivos sin bogeys en su tarjeta; vamos a ver si alguno llega a esa cifra en Royal St George's porque ahora mismo sólo podría superar semejante racha Miguel Ángel Jiménez…
Estábamos en el green del 9. Pablo tira un putt largo de birdie y se queda a un metro del hoyo. Antes de tocar el segundo putt tiene que levantarse de la bola porque una marshall no está haciendo muy bien su trabajo. Situada en su línea de tiro sube y baja los brazos con toda su buena intención pidiendo silencio.
Finalmente, el jugador español yerra el tiro y aún se deja otro compromiso de vuelta… Firma el bogey. El primero de la semana.
Acto seguido camina tranquilo, posa el putter con suavidad sobre su bolsa y se dirige a la marshall. Con educación le explica que si está en la línea de tiro es mejor que no se mueva demasiado. Ella reconoce el error y asiente. Larrazábal le da las gracias…
¿Se trata de un gesto sin mayor importancia? Posiblemente sea así, pero por otro lado revela mesura y equilibrio mental. Virtudes y aptitudes muy valiosas en un jugador que tradicionalmente ha sido puro fuego. Inmediatamente, Pablo clavaba un birdie de libro en el hoyo 10.
Su último tercio de vuelta ha sido espinoso. Desde el hoyo 13 el driver se rebela y casi no vuelve a coger una calle (sólo la del 17). Era uno de esos momentos de la verdad.
Cojamos la lupa: en el 13 no coge calle y termina salvando el par con una recuperación magnífica (rodadito que deja casi dado). En el hoyo 14, par 5, firma un bogey muy bueno después de pegar una escapada desde el tee que le deja la bola en muy mala situación. En el 15, de nuevo un mal drive y fantástica recuperación con un putt escalador desde fuera de green. En el 16, otra soberbia recuperación desde una posición delicada en bunker. En el 17 falla el segundo golpe y de nuevo salva los muebles con un putt escalador de recuperación desde fuera de green. Y en el 18, de nuevo falla la calle y termina recuperando desde el bunker con un putt de unos dos metros.
Larrazábal ha mostrado hoy otra versión, sobre todo por los nueve segundos hoyos, mucho más errática que la de ayer de tee a green. Pero el resultado ha sido al fin y a la postre igual de positivo e interesante que el del jueves. Porque ¿a cuánto se cotiza la versión de quien se agarra con uñas y dientes (y genio) al campo? En un 'major' es oro en polvo. "En 2010 un día como hoy habría terminado con una tarjeta de 78 golpes", explica rotundamente el jugador. Poco más que añadir. (Ver el vídeo con las declaraciones completas en Tengolf TV).
Por cierto, José María Zamora, director de torneos del Circuito Europeo y que está trabajando a destajo en este British, nos aseguraba que aunque la intensidad del viento iba a ir en aumento durante la tarde, tampoco va a alcanzar cotas dramáticas, ni mucho menos. Según el parte que él maneja, que es el mejor actualizado, al minuto, parece que las posibilidades de lluvia también han descendido mucho.


