¿Cuánta gente había ayer en Bethpage? Pues seguramente más de 20.000. Un martes cualquiera de prácticas… Créanlo. Hoy la cosa pinta en progresión ascendente… Y las previsiones para el domingo se van a las 70.000 almas bien repartidas por todo el recorrido. La marimorena…
Bethpage es una finca a la vieja usanza. Sobran hectáreas por todos lados. Si uno entra en la carpa de merchandising puede perderse. El volumen de ventas de artículos del Open USA es ordinario. Aclaramos: una ordinariez. La facturación puede dispararse muy por encima de los diez millones de dólares en sólo una semana. Están completamente locos estos americanos.
Y claro, José Manuel Lara no da crédito a lo que está viviendo. «Esto es impresionante. ¿Cuánta gente había en el campo un martes de prácticas? No es normal. Es la primera vez en mi vida que un martes me anuncian en el tee del hoyo 1 y en el del hoyo 10. En fin, creo que hay que saber utilizar todo este ambiente precisamente para quitarte tensión de cara a la competición. De alguna manera te están diciendo lo que vas a encontrarte. No es algo a lo que estemos acostumbrados en Europa. Ese ruido del campo… Es bestial».
Y hablando de ruido, resulta que el valenciano ya ha contribuido a sostener el nivel de decibelios. En el hoyo 18, con las gradas a reventar (y puede que estemos hablando de más de 3.000 personas), no se le ocurre otra cosa que embocar desde un bunker, a unos treinta metros de la bandera. Les aseguramos que no hace falta ser Tiger para que te jaleen… El valenciano, además, se ha metido de lleno en la ‘película’: levantando los brazos, azuzando, contoneándose, y lanzando la bola a los aficionados. La que has liado, Lara. La que se está liando en Bethpage, Larita.
Él trata de disfrutar, de eso no cabe duda. «Está claro que he venido aquí a ver qué es un Open USA. Estoy jugando bien, pero no puedo predecir nada. Pasar el corte y meterme entre los treinta primeros sería estupendo».


