
Phil Mickelson se muere por ganar el U.S.Open. Se le resiste. Cinco veces ha terminado el ‘zurdo de oro’ en segundo lugar en el torneo insignia del golf norteamericano (1999, 2002, 2004, 2006, 2009)…
En este capítulo incluso ha superado a leyendas como Bobby Jones, Sam Snead, Arnold Palmer y Jack Nicklaus, que fueron segundos en cuatro ocasiones. Hasta nueve veces terminó Phil en el top 10 en los 18 U.S. Open en los que ha participado.
Pero su salida del tee del 10, en el día de su 41 cumpleaños, reveló una vez más el desencuentro de Mickelson con el U.S. Open: bola al agua y doble bogey. Claro que esta pifia venía acompañada de una esperanzadora estadística: dos de los tres últimos ganadores del U.S. Open (Tiger Woods en 2008 y Lucas Glover en 2009) también hicieron doble bogey en su primer hoyo de competición.
A la edición de este año que se disputa en un Congressional vestido para matar, como le corresponde a este major, Mickelson llegaba con una idea en al cabeza: coger calles.
La obsesión de Mickelson de, esta vez sí, no salirse de la calle, le llevó a meter en su bolsa un hierro 2. La obsesión y que ha llegado a Washington sumido en una crisis importante con su driver. De hecho, Butch Harmon se veía obligado esta semana a abandonar su puesto de comentarista televisivo para atender la llamada de un desesperado Mickelson que reclamaba ajustes en su swing.
El objetivo al meter el hierro 2 en la bolsa era evitar verse forzado a recurrir a esos golpes milagrosos que le han convertido en el Seve californiano y le han granjeado el título de subcampeón por excelencia del U.S. Open.
La idea era salir con hierro hasta en el hoyo más largo para garantizar un segundo golpe en buenas condiciones. Pero también con el hierro 2 se metió en problemas, de los que paradójicamente tuvo que salir usando las maderas que trataba de evitar desde el tee. En una ocasión, en un atrevido golpe bajo los árboles en el hoyo 16, llegó a usar hasta el driver.
El mérito de Phil en su primera ronda en el Congressional fue terminar con una tarjeta de 74 golpes una vuelta que cualquier otro mortal, con un juego desde el tee similar, habría acabado por encima de los 80.
Hoy Mickelson saldrá a matar o morir. Veremos que echa hoy a la bolsa.


