
Vamos a seguir situando el estado del Blue course de Congressional, donde se disputa a partir del jueves el 111º Us Open. Las vueltas de prácticas se suceden y los jugadores van contando sus impresiones…
1. Poco más hay que decir de los greenes. Añadamos una sentencia de Lee Westwood después de jugar el lunes. "Están muy firmes. Y estamos sólo a lunes… Puedo imaginar cómo van a ir las cosas durante la semana".
2. Un dato interesante. El rough, como no podía ser de otro modo, penaliza mucho. Más duro y consistente según se aleja uno de la calle. El dato al que nos referíamos tiene que ver con la anchura de las calles. Normalmente, en este torneo se estrechan hasta límites que en ocasiones rayan con lo absurdo. Pues bien, esta vez, y atendiendo a la media habitual, se podría decir que las calles son generosas. No se les ha ido la mano en este sentido.
3. Grame McDowell revelaba un detalle que también va a traer por la calle de la amargura a más de uno. Los bunkers, a juicio del norirlandés, tienen mucha arena. Son auténticas trampas. Y en cuanto uno se descuida puede encontrarse la bola clavada. A partir de ahí, lío seguro.
4. Mucha atención al hoyo 10. Un par 3 largo en el que ha que sobrevolar un lago desde el tee. Es un tiro muy tenso para todos los jugadores al tratarse del primero del día, bien el jueves, bien el viernes (se sale por ambos tees en las dos primeras jornadas). Espectáculo y tragedia asegurados.
5. Entre los profesionales se va imponiendo la teoría de que el ganador del domingo no estará muy lejos del resultado total de PAR…
6. Dicho lo dicho, no se escuchan quejas. Dentro de la extrema dificultad a la mayoría le parece un campo más bien justo. Mike Davis, director de la USGA, y sus chicos se apuntan este tanto antes de comenzar.


