Inicio US Open US Open 2011 Obstinado Rory: otro 65

Obstinado Rory: otro 65

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Podemos jurarlo: Rory McIlroy (-6) ha jugado hoy el mismo campo que el resto de competidores en la primera jornada de la 111ª edición del US Open…

Pero cuando el norirlandés golpea fluido, le da casi lo mismo ajustar los tiros en su campo de Holywood, el pueblo que le vio nacer, que en todo un Blue course del Congressional y en semana de 'major'. Por momentos, de hecho, con ese golpeo a las nubes, parece que le es indiferente arrear a la bola con un hierro 5 que con un wedge. Sublime y poderoso. Ha cogido 17 greenes y, por eso, aún han sabido a poco esos seis birdies (bogeys, ni por asomo).

Rory ha firmado un 65. ¿Les suena de algo el guarismo? Por supuesto que nos suena a todos: fue el mismo que mostraba su tarjeta el jueves del pasado Masters de Augusta (aunque allí era par 72 y no 71). También allí comenzaba como líder y luego pasó lo que pasó. Cualquiera sabe ahora dónde andará McIlroy el domingo, pero las señales que sigue enviando no pueden ser mejores. Obsérvese el dato: de las últimas cuatro pirmeras rondas de 'major' que ha jugado, tres han sido estremecedoras: 63 en el pasado British, y las tarjetas de 65 de Masters y US Open.

"Realmente no he dado ningún paso en falso. Sólo he fallado un golpe y he salvado el par en el 14 con un buen putt de cinco metros. Estuve aquí el pasado miércoles y ya entonces pensé que era un buen campo para mi juego", aseguraba McIlroy tras su ronda. En cuanto a la preparación del campo, el joven jugador señaló que "está muy justo. Incluso se fallas la calle puedes tener opciones de llegar a green. Me gusta".

Los greenes, más tiernos de lo habitual en un US Open, han dado alguna tregua. Es cierto. El turno de tarde ha jugado con medias muy similares al de la mañana y al final del día se rondaba y superaba la veintena de jugadores por debajo de par. La USGA tomará medidas serias y expeditivas a partir del sábado si los acontecimientos marchan por el mismo derrotero. Al tiempo. Pero el tarjetón de Rory poco tiene que ver con los greenes, el agua y el rough. Él marchaba en otra dimensión.

Y en su mismo partido, otro milagrito. El de Mickelson. Terribles las prestaciones del zurdo desde el tee. Catastrófico. Lo que en un campo exigente es sinónimo de 'adiós muy buenas' antes incluso de la segunda jornada. Pero no si anda Phil por medio. Ha cogido sólo cuatro calles; ha cazado sólo siete greenes. Y ha entregado un 74. ¿Es o no un milagro? Mickelson sí que ha jugado otro campo, porque su bola ha ido hacia donde ha querido. Ha visitado todos los tipos de rough del recorrido, ha pegado debajo y al lado de los árboles, desde la calle vecina… Evidentemente, si no sube el nivel puede estallar, pero ¿quién puede estar seguro de que mañana no reventará las banderas?

En segunda posición se ha instalado ya Charl Schwartzel (-3), que después de once hoyos había firmado diez pares y un bogey. Y a partir de ahí… Pues a partir de ahí embocaba un putt de más de 25 metros para birdie en el hoyo 3 y descorchaba la botella de espumoso hasta llegar a ese 68.

En el top-ten andan también Sergio García y Álvaro Quirós. Hay que ir con prudencia en el análisis, pero es un inicio más que esperanzador.

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