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US Open 2011: ¿resultado ganador de par?

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Prolegómenos de 'major'. Semana grande. Este jueves comienza la 111ª edición del US Open en el Congressional Country Club (Bethesda, Maryland), muy cerca de Washington, a escasos kilómetros de la mismísima Casa Blanca…

Ya se jugó en este mismo escenario en 1964 (victoria de Ken Venturi) y 1997 (Ernie Els). Y así, como tarjeta de presentación de una espléndida semana de golf, no queda más remedio que desmenuzar precisamente las características del escenario. Sobre todo cuando los mejores jugadores del mundo están en manos de la implacable United States Golf Association (USGA), organizadora del torneo.

Su Director Ejecutivo, Mike Davis, ya ha señalado que los jugadores se van a encontrar en este US Open un campo "severo, pero justo" al fin y al cabo. De acuerdo. ¿Saben qué significan semejantes palabras en boca del gerifalte de la USGA que supervisa y controla al detalle la preparación del campo, en este caso el Blue course del Congressional?

Pues es bien sencillo, y además responde a la tradición del torneo, más o menos bendecida, defendida o vilipendiada por los más sesudos analistas y jugadores: un campo muy duro, un test de armas tomar, un coloso que pone a prueba los nervios, la paciencia y la capacidad de adaptación a condiciones extremas.

La longitud del recorrido es terrible, pero en realidad ya no asombra a nadie. Es la historia casi de cada año. El Congressional se ha estirado hasta las 7.574 yardas (6.922 metros), por las 7.213 yardas (casi 6.600 metros) que presentaba en la edición de 1997. Es el segundo metraje más largo en la historia del US Open, sólo por detrás de aquellas 7.643 yardas (6.985 metros) de Torrey Pines en 2008, y arrebatándole la segunda plaza al Bethpage de 2009 (7.426 yardas). Como se ve, por ahí se mueven los metrajes en las últimas ediciones.

En este sentido sí cabe apuntar que este recorrido habitual par 72, se va a jugar como par 71, y no par 70 como en 1997. Y es que el hoyo 6 se jugará como lo que es en realidad, un par 5, aunque se haya alargado sensiblemente, y no como un larguísimo par 4. (el hoyo 11, habitual par 5, sí queda reconvertido en par 4 esta semana). La USGA abre la mano ligeramente, así pues, buscando el espectáculo en esencia: quien quiera tirar de dos a green deberá medir al milímetro la ecuación riesgo-recompensa para evitar el agua que defiende el green por todo su flanco frontal-derecho.

Vayamos con los greenes. Nunca se han visto en Congressional, o al menos esa es la intención, unas superficies tan rápidas. De entrada, la USGA quiere tener los greenes a una velocidad media de 14,5 pies en el stimpmeter. No está nada mal.

Serán los greenes más rápidos de las últimas ediciones, dejando aparte los 15 pies de velocidad que llegaron a enseñar los de Oakmont en 2007. Algunos ejemplos gráficos para que cada cual chequee de acuerdo a su memoria: en Torrey Pines, 2008, la última victoria de Tiger en un grande, los greenes no alcanzaron los 14 pies en el stimpmeter. Tampoco en Bethpage 2009 ni en Pebble Beach 2010…

El rough será duro y 'viscoso', como es tradicional. No hay sorpresas al respecto. Tampoco parece especialmente salvaje respecto a otras ediciones.

Las previsiones avanzan mucho calor, sobre todo el fin de semana, con posibilidad de lluvias aisladas aquí y allá y, por lo tanto, con una humedad ambiental muy alta. En todo caso, según las condiciones, la USGA irá jugando con la preparación del campo a diario (más o menos riego, más o menos corte, más o menos rulo en los greenes…).

A tenor de todo lo expuesto, Davis sonríe y sentencia: "creo que al final de la semana un resultado de PAR, o quizá dos abajo, puede ser muy bueno…". Pues vayan todos atándose los machos.