
Nos situamos en el hoyo 7 del Olympic Club…
Ronda de prácticas del miércoles de US Open de Gonzalo Fernández Castaño, Álvaro Quirós y Paul Claxton, un norteamericano de Georgia que se ha metido en el torneo por las previas, habitual del Nationwide y que, a sus 44 años, está disfrutando de lo lindo de esta semana y, más en concreto, hoy junto a los dos españoles. Se ríe con cada ocurrencia de Álvaro y Gonzalo.
Este hoyo es un par 4 corto (desde el tee más retrasado hay unos 275 metros al borde de gereen) y la USGA ha adelantado este miércoles ligeramente el tee… Una vez hechas las cuentas, los jugadores tienen 271 metros hasta la bandera. Quirós arrea un buen drive y la bola desaparece (es un tiro ciego desde el tee) justo por donde tiene que hacerlo… De repente, el caos: algarabía, gritos, celebración… Sólo faltaron los fuegos artificiales.
Enseguida, Quirós, Castaño y Claxton se dan cuenta de que algo importante ha sucedido. Pero las expectativas de los tres no van más allá de un gran tiro que, en todo caso, ha podido pegar en el mástil de la bandera. Cuando les quedan unos cuarenta metros para llegar al green el jaleo vuelve a ganar intensidad, y entonces Álvaro al fin se da cuenta de que acaba de conseguir el segundo Albatros de su vida. El primero ocurrió en un torneo amateur en tierras argentinas, hace ya unos cuantos años. Como profesional no ha hecho ninguno en vuelta de competición… Y es que el asunto no es tan sencillo, oiga.
Quirós saluda, gorra en mano, a la enfervorecida masa de aficionados que aguarda en el green. El muchacho de Guadiaro, desde luego, deja huellla. Gonzalo, por su parte, confiesa que llevaba la carne de gallina por el alboroto que se había organizado, y eso a pesar de que en ese mismo momento casi tiene perdida ya la apuesta del día con su compatriota. Quirós, por cierto, finaliza con birdie en el hoyo 8 para un total de cuatro menos en sus dos últimas estaciones. De locos.
Así lo vio Gonzalo…
Así lo vio Álvaro…


