
El green del hoyo 18 se comunica con la zona de recogida de tarjetas por una aparatosa escalera metálica de color verde. La diferencia de altura es más que considerable y se tarda unos 45 segundos en recorrerla…
Tiempo más que suficiente para que los golfistas hagan un rápido repaso mental a su vuelta. Sergio García venía contrariado, con un enfado contenido, mirando al suelo, mascullando…
No, no estaba nada contento con sus 73 golpes. El jugador de Borriol esperaba algo más, sobre todo después de firmar un espléndido birdie en el hoyo 15 y situarse con +2 y dos pares cinco por delante. Sus compañeros de partido (McDowell y Furyk) andaban, además, rondando la vuelta bajo par, lo que aún azuza más el amor propio del jugador y le hace apretar los dientes.
Sin embargo, García solventó el 16 y 17 con un parcial de +1. El tropiezo en el 16 echó por tierra sus planes. Su salida se marchó al rough y la bola se quedó mal colocada. De ahí se fue a la izquierda, con un mal ángulo de entrada al green. Necesitaba pegar un golpe cerrando y no le salió. La bola terminó por detrás del búnker de green de la derecha con la bandera corta. Era un approach imposible. Se dejó un putt de par de tres metros y no entró. En el 17 y 18 tiró para birdie, pero tampoco entraron. La vuelta de par era el objetivo y no salió. Su juego largo no estuvo nada mal: nueve calles y nueve greenes no son una mala estadística en este Olympic Club, especialmente el número de calles cogidas, sin embargo, Sergio sentía que tenía ayer entre sus manos el juego para hacerle más pupa al difícil campo de San Francisco.
No obstante, la realidad es que se trata de una buena vuelta para empezar. Está a cuatro golpes de la segunda posición, la auténtica referencia ahora mismo del torneo, ya que ahí se encuentran Tiger Woods, McDowell, Watney o Rose con -1. La media de golpes de la primera jornada ha estado por encima de los 74 golpes, por lo que incluso hay que hablar que respecto al resto de jugadores, Sergio ha jugado bajo par.
Posiblemente, después de reposar la vuelta y pasar más de esos 45 segundos de escalones verdes, Sergio vea la realidad de una manera más positiva. Sería, incluso, aconsejable, ya que el viernes espera otra durísima batalla.


