
Tiger Woods (-1) no ha fallado en la segunda jornada del US Open. Una consistente vuelta de par y liderato compartido. Ya está ahí, en el partido estelar del sábado que compartirá con el hierático Jim Furyk (-1)…
Después de un accidentado paso por los hoyos 5, 6 y 7, con tres bogeys consecutivos, hicieron acto de presencia en el ambiente recientes fantasmas, pero Woods los espantó como viene haciéndolo esta semana: calles partidas por la mitad y tiros sólidos a green. Ha cogido más del setenta por ciento de las calles y un porcentaje similar de greenes. Eso, en un US Open, supone mucho camino recorrido. Además, y aunque en el 7 penalizaba con un tripateo, Tiger también está encontrando esa chispa en los greenes en momentos oportunos, cuando más lo necesita, quizá incluso cuando menos se espera… Son zarpazos a la vieja usanza.
De hecho, por la segunda vuelta de hoy en el Olympic, y una vez solventado ese paréntesis de desorden y complicaciones, dio la sensación por momentos de que el Tigre iba a poner tierra por medio y a tomar el mando de las operaciones de un modo autoritario, quién sabe si incluso definitivo. No fue así. Olió la sangre, pero el campo supo defenderse de su ataque demoledor.
Nadie está a salvo de unos cuantos contratiempos en este torneo y en este campo. No es sencillo marcar diferencias exageradas. Pero este Tiger marcha al paso que marcaba el catorce veces ganador de Grandes. Es Tiger Woods al ciento por ciento. Y puede que el rojo de su camisa dominical vuelva a intimidar esta semana como antaño en semana de ‘major’. «Estoy en una posición maravillosa para tener la oportunidad de ganar. Mucho mejor estar aquí que fallando cortes…», avisa relamiéndose la fiera.
Hay que resaltar la rebelión en las dos primeras jornadas de varios jugadores de experiencia casi nula en citas de este calado y de escaso palmarés, hasta el momento (algunos de ellos son muy jóvenes) en sus respectivas carreras profesionales . El top ten está plagado de ellos: John Peterson (+1), Michael Thompson (+1), Aaron Watkins (+3) y Beau Hossler (+3), con mención especial para este último, un chaval de 17 años que se hs especializado en meterse en este ‘major’ a trávés de las previas (es el segundo año consecutivo ue este mocoso lo consigue…). Ellos ya han hecho su agosto.
Pero en honor a la verdad, son otros los candidatos que parecen destinados a dar una réplica feroz a Woods. Jim Furyk, por supuesto, mister ‘hueso duro de roer’. David Toms (-1), que puede ahogarte en su regularidad. Graeme McDowell (+2), un buldog. Nicolas Colsaerts (+1), que crece y crece… Y otros jugadores de hechuras contrastadas que no andan muy lejos: Mahan (+3), Kuchar (+3), Choi (+3), Dufner (+3), Els (+4), Rose (+4)…
¿Y Sergio (+4)? Pues no queda más remedio que incluirlo en esta lista, aunque realmente parece que el no lo ve tan claro…
Quienes no van a luchar, ni de cerca ni de lejos, son Luke Donald (+11) y Rory McIlroy (+10), sin duda alguna las dos grandes decepciones del evento, ni tampoco Oosthuizen (+9) o Bubba Watson (+9).
Donald no encontraba consuelo ni buscaba excusas: «si hubiera pateado un poco mejor ayer podría haberme dado hoy más margen. Trato de aprender de esto y ser más fuerte para la próxima vez. Creo que estaba preparado y no me arrepiento de nada de lo que he hecho para llegar a este US Open, pero mi putt ha estado más frío de la cuenta. Quiero ganar un Grande más de lo qu cualquiera ueda imaginarse y lo seguiré intentando».
McIlroy todavía tiene que darle un par de vueltas al asunto para saber qué ha pasado… «Obviamente estoy decepcionado. No he jugado de la manera que quería. No siento que haya jugado tan mal como dice el resultado… No estamos acostumbrados a jugar este tipo de campos. Te tienes que adaptar y ajustar», explicaba.


