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Un birdie inaudito al filo de la desesperación

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Sergio García vivió una de esas jornadas de golf que ponen a prueba los nervios de los profesionales…

Jugó de manual en el inicio de su ronda. Salvo un par de errores en los hoyos 3 y 7, el jugador de Borriol fue regando el recorrido de oportunidades de birdie. Tiró buenos putts, pero no entraban. Pasaban cerca del hoyo, algunos rozaban el borde, pero no caían. Se iba acumulando adrenalina y desesperación en cantidades industriales.

No es fácil canalizar de manera positiva las emociones cuando sientes que se te está escapando entre los dedos una buena ocasión de pegar un zarpazo en el US Open. A Sergio, además, le cuesta especialmente. Ni siquiera encuentra consuelo en el hecho de que nadie mete putts por doquier en el Olympic. Embocar uno de dos metros ya es una aventura. El campo te lleva con la soga al cuello y la paciencia es una condición indispensable, incluso cuando sientes que todo lo que puede salir mal está saliendo peor.

Después de tanto tirazo, Sergio consiguió el birdie en el hoyo 11. El Olympic abría la mano. El español metió un putt de unos cuatro metros y se metía en la zona caliente a falta del tramo menos fiero del recorrido de San Francisco.

Sin embargo, en el hoyo 14 todo cambió. Falló la salida con la madera 3. Se fue al rough, no cazó el green y acabó con bogey. Algo chirrió en el sólido swing de Sergio justo en ese instante. En el 15 volvió a darle esquinazo la suerte. Buen tiro a green  y gran putt cuesta abajo. La bola acaba asomada al hoyo y no termina de caer.

En el hoyo 16 falló de nuevo la salida, esta vez con drive. Su bola paró justo detrás de un árbol. Otro feo guiño del destino. La Ley de Murphy atacó de nuevo. Apenas pudo sacarla a calle y este par 5 gigante se hizo aún más monstruoso. Tuvo que meter un muy buen putt de 2,5 metros para salvar el bogey. El calentón iba creciendo…

En el hoyo 17 se equivocó en el segundo tiro. Buscó el green tras una buena salida, pero acabó corto, en la terrible escapatoria de la izquierda de este par 5. Aún tuvo opciones de meter un putt de birdie de unos cuatro metros, pero la pelota volvió a pararse a tres dedos del hoyo.

En el 18, el Olympic le premió después de tanto castigo. García embocó un approach desde el rough que estaba más para bogey que otra cosa. La posición de la bola era muy fea, pero salió perfecta y entró. Delirio… en el público. Las más de tres mil personas que se agolpan en esta zona, entre grada y ladera, festejaron por todo lo alto el golpazo del español. Pero Sergio no estaba para fiestas. Un birdie inaudito no le compensa al de Castellón tanta oportunidad de birdie que se fue al limbio. El juego y el azar también forman parte del deporte, aunque haya jornadas en las que sea difícil asimilarlo.

García terminó con una ronda más que buena de 71 golpes. Se encuentra con un acumulado de +5, a seis golpes de la cabeza, compartida por Graeme McDowell y Jim Furyk, y a cuatro del segundo puesto.

Todo puede pasar el domingo en el Olympic. No es una locura decir que Sergio tiene opciones de victoria, remotas, pero opciones al fin y al cabo. Eso sí, necesita creérselo y que todo salga a perdir de boca.