
El tramo de la muerte de Merion comienza en el hoyo 14 y acaba en el 18. Aquí se concentraron ayer cuatro de los cinco hoyos más difíciles del campo.
Todos coinciden en que será el lugar donde se decida el US Open este domingo. Por este motivo, hemos buceado entre números para saber qué han hecho los candidatos a la victoria en este tramo de la muerte. Queremos saber quién ha sido el mejor lidiando a la bestia.
Dos nombres sobresalen del resto. Son Phil Mickelson y Steve Stricker. Ambos han cosechado un fabuloso resultado de uno bajo par en estos quince hoyos (del jueves al sábado). Por contra, el peor de todos ha sido Ian Poulter, con +8. Gonzalo Fernández Castaño no lo ha hecho nada mal. Con un acumulado de +2 está entre los mejores.
Por tanto, si consiguen llegar con vida al hoyo 14, habrá que apostar seriamente por Mickelson y Stricker. Éste último, además, fue el único que ayer jugó al par los nueve segundo hoyos de Merion y tiene un precioso reto por delante: convertirse a sus 46 años en el ganador más veterano en la historia del US Open.
– En cualquier caso, todos tienen clara la receta para ganar. El objetivo es arañarle algún golpe a los 13 primeros hoyos y tratar de resistir las embestidas que produce Merion a partir del hoyo 14, especialmente en el 17 y el 18, donde sólo se han visto 28 birdies en toda la semana.
– Curiosamente, el líder, Phil Mickelson, capturó el liderato en el hoyo 17 con un tiro galáctico. ‘Lefty’ no tiene dudas. «Ha sido uno de los mejores golpes que he pegado en toda mi vida», señaló sobre su hierrazo 4.
Mickelson se siente preparado para conquistar al fin su primer US Open después de cinco segundos puestos. La actitud, desde luego, es extraordinaria. «Me encuentro muy a gusto con mi juego largo y cómodo en los greenes. Sé que va a ser un desafío muy duro el domingo, pero también estoy convencido de que será muy divertido». Mickelson en estado puro.
– Un dato que puede ayudarle sobre sus perseguidores: de los diez jugadores que se encuentran a cinco golpes o menos de Mickelson, sólo uno, Charl Schwartzel, sabe lo que significa ganar un Grande.
Y un dato que juega en su contra, aunque no está bajo su control: se han jugado cuatro US Open con anterioridad en Merion y nunca ganó el torneo el jugador que llegó líder al domingo.
– Quien no va a ganar es Tiger Woods. El Número Uno del mundo andaba ayer terriblemente frustrado. «He jugado lo suficientemente bien como para estar en la pelea por la victoria, pero no he metido un putt. He tenido un montón de opciones de par y alguna de birdie de unos tres metros y no emboqué ninguna», se lamentó Tiger. Los números le dan la razón: ayer tiró 36 putts y tripateó en dos ocasiones.
«¿Puede ser que estés pateando peor que en los últimos cinco, seis o siete años?», le preguntó un periodista. Tiger, caliente, torció el gesto y respondió: «no sé de qué me estás hablando». «Me refiero en los grandes», matizó. «Sí, ahí sí», aseguró Woods. No hay que olvidar que este año el californiano es, según la estadística, el mejor pateador del PGA Tour.
La tarjeta de 76 golpes de ayer es su peor registro como profesional en el US Open y encadena ya once vueltas en fin de semana en los grandes sin bajar de 70. Se cumplen cinco años completos sin ganar un major.


